Maca tobiano - foto Pablo Hernandez

Maca tobiano – foto Pablo Hernandez

Luego de un invierno con buenas precipitaciones níveas, los ríos comienzan a correr con más fuerza, el campo empieza a mostrar tímidamente sus tonos verdes y las lagunas vuelven a llenarse. Esto último, propone un escenario con condiciones propicias para el macá tobiano en esta próxima temporada.

Por su parte, el equipo del Proyecto Macá Tobiano permaneció por primera vez durante el invierno en la Estación Biológica Juan Mazar Barnett (Estancia 9 de Julio), que funciona como base de operaciones del proyecto, con el fin de preparar la logística para la campaña de investigación de este verano, trabajos de infraestructura y mantenimiento del casco, y realizar actividades de extensión en las comunidades cercanas al Parque Nacional Patagonia. Pero por sobre todo, se monitorearon periódicamente los grandes lagos como el Cardiel y algunas lagunas que el tobiano suele utilizar, con el motivo de recabar más información precisa acerca de sus movimientos migratorios. 

A su vez, se realizaron los primeros ascensos a las mesetas del Lago Strobel y Lago Buenos Aires con la enorme sorpresa de encontrar macaes tobianos y la mayoría de las lagunas con agua. Esto último, era una de las grandes preocupaciones de los investigadores, ya que el cambio climático dejaba su huella en cada laguna visitada. Un claro ejemplo de esto, fue la Laguna llamada «El Cervecero», la cual se encuentra protegida dentro del Parque Nacional Patagonia. Esta laguna estuvo seca en la temporada 2016-2017 y este año se encuentra con agua cristalina y un pequeño grupo de tobianos que con suerte formarán una colonia este año. Es por ello que, es importante entender el dinamismo de estos procesos y eventos climáticos, ya que permite plantear diversas estrategias de conservación en el corto, mediano y largo plazo. Lo cual es fundamental para la conservación de los ambientes.

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¿Cuál es la situación del macá?

Es difícil dar un panorama acerca de la situación actual del macá tobiano. Siendo optimistas, podría decirse que la población de tobianos se encuentra estable, rondando los 1000 individuos. Cabe destacar que este número representa la población mundial de esta especie.

Los factores y/o problemas que interfieren sobre el desarrollo de esta especie ya son conocidos. La mayoría se encuentran muy relacionados a las acciones de los humanos como; la introducción de la trucha arcoíris (que compite por el alimento con el macá y modifica las lagunas donde éstas son sembradas alterando las condiciones); la gaviota cocinera, (cuya población ha crecido casi exponencialmente a causa de los basurales a cielo abierto, mal manejados); y la introducción del visón norteamericano (que preda sobre muchas aves acuáticas y terrestres), el cual fue traído al país para la industria peletera.

Los esfuerzos del equipo del Proyecto Macá Tobiano, que se enmarca en las instituciones Aves Argentinas y Asociación Ambiente Sur, y cuenta con el apoyo del Laboratorio de Ecología y Comportamiento Animal, de la Universidad de Buenos Aires (IEGEBA-CONICET), que además cuenta con el apoyo de numerosas instituciones entre las cuales, la Fundación Flora y Fauna Argentina, han logrado dirimir algunos de estos factores, logrando esa mencionada «estabilidad». Pero todavía queda un desafío mucho mayor que amenaza a nuestro querido macá tobiano, que ya paso a ser parte de la identidad de los santacruceños; la construcción de dos represas sobre el rio Santa Cruz.

¿Cómo seguirá esta historia? No lo sabemos. Hoy nos alegra verlos llegar a las áreas reproductivas y nos inunda una profunda ansiedad el sólo hecho de pensar en qué laguna anidaran este año. 

Sería muy triste que, a tan solo 40 años desde su descubrimiento se extinga por causas que tienen que ver con el humano, teniendo la oportunidad de hacer ese cambio. Por otro lado, si se extingue, y en palabras de su descubridor Mauricio Rumboll, sería una vergüenza! 

fuente. Flora y Fauna