RÍO GALLEGOS.- «No es normal tomar tanto sabiendo que te hace tan mal», dice Sixto con el rostro de incredulidad de quien se asombra de su propia historia de tantos años de convivencia con la adicción al alcohol, y sus miserias. Comenzó a beber a los 14 años, durmió en un basural y deambuló por hospitales públicos, «Llegué a llorar para que me den plata para tomar», recuerda. Hasta que un día con la ayuda de «un hermano del alma», salió del infierno del alcohol para elevarse a las alturas de las montañas adonde hoy despliega sus energías, su gracia, y su devoción y agradecimiento a Dios.

Hace 5 años decidió que quería correr y hoy con 56, Sixto es un reconocido ultramaratonista, ejemplo para muchos pero sobre todo para él mismo con quien lidió la más dura de las disputas.

Corrió en todas las provincias de la Patagonia e hizo varias carreras en Chile, en casi todas alcanzó el podio y batió récords, aunque ese no sea su objetivo. Sixto corre cada vez que la solidaridad o el simple esparcimiento lo convocan: «Cuando corro siento que la vida me abraza», expresa.

Foto portada: Javier Muñoz