EL CALAFATE.- La senadora Cristina Fernández arribó el viernes a El Calafate e ingresó por primera vez a su vivienda luego del allanamiento del 23 de agosto pasado ordenado por el juez Claudio Bonadío en la causa que investiga sobornos con fondos de la obra pública, conocida como «Los cuadernos de las coimas». Grabó un video personal para denunciar que «Esta casa más que allanada, fue literalmente tomada por la gente que Bonadío envió acá», y lanzó una fuerte crítica descalificadora contra la prensa que cubrió el operativo:  «No encontraron nada, pero como tenían una jauría de movileros y periodistas de los medios hegemónicos en la puerta, no podían salir con las manos vacías», acusó la ex presidenta.

El primer día de allanamiento, un equipo de TN y otro de La Nación Más, fueron agredidos por Pablo Chauque, un militante kirchnerista quien le quitó el micrófono a la movilera de TN y lo arrojó a las aguas del arroyo que cruza debajo del puente Antuco, a metros de la casa de Cristina. Este episodio quedó  registrado por las cámaras de los medios cuyos periodistas sufrieron la agresión, y por los pocos periodistas presentes allí que reportaban para medios nacionales. Dos fotógrafos, y un periodista de Radio Nacional de El Calafate.

El procedimiento, que duró tres días, fue llevado adelante por efectivos de la Gendarmería y de la PSA.

Cristina dijo que más que buscar información «para la causa que tiene a su cargo», sin nombrarla, el allanamiento era «un capítulo más de humillación y persecución», en su contra.

Ese mismo día el diario La Nación revelaba que José López, el ex secretario de Obras Públicas durante su mandato presidencial y el de Néstor Kirchner, había confesado en el juez Claudio Bonadío, que los 9 millones de dólares que arrojó al interior del convento, eran de Cristina Fernández, y que se lo había dado el exsecretario presidencial, Fabián Gutiérrez, quien reside en EL Calafate.