RÍO GALLEGOS.- Según datos publicados por la ONU en Argentina hay más de 2,3 millones de inmigrantes,  los principales países de procendencia según el registro de 2010 a 2017 son Paraguay, Bolivia, Venezuela, Perú, y colombia.  En los últimos años, el número de inmigrantes que viven en Argentina, ha aumentado en 78.222 personas.

En Santa Cruz hay 24.000 inmigrantes, y 1.535 personas con «Radicación Resuelta», según la Dirección Nacional de Migraciones. La mayoría de decidió dejar su país por la falta de trabajo, otros vinieron temporalmente y encontraron aquí al amor de sus vidas con quienes formaron una familia, tuvieron hijos y crearon nuevos vínculos de amistad.

Si bien en Argentina consiguen trabajo, en el caso de los profesionales universitarios, se encuentran con un escollo difícil de sortear y lento de resolver: deben trabajar en actividades ajenas a su profesión porque la validación de sus títulos que se tramitan en el ministerio de Educación de la Nación, demora varios años en oficializarse.

Mientras tanto, esperan, se integran a la sociedad, y sueñan con consolidar definitivamente ese futuro pleno de expectativas en un país que les abrió los brazos y el corazón, pero aún no del todo, las puertas del trabajo.

Moises Eduardo es licenciado en informática, hace 4 años que vive en Río Gallegos, adonde vino luego de conocer a su actual mujer. Trabaja como docente, y en un estudio contable. Mientras espera que el ministerio de Educación de la Nación revalide su título profesional para poder trabajar en lo que más sabe, decidió comenzar nuevos estudios en la UNPA. «Vine acá por mi mujer», cuenta emocionado, y no duda al afirmar, «si no fuera por ella yo eligiría volver a mi país nuevamente».


Jeniffer Díaz Tovio tiene 27 años. Llegó hace 4 años a Río Gallegos desde Planeta Rica, Colombia, convencida por sus padres que ya residían aquí desde 2010, todos en busca de un futuro mejor que el que les puede ofrecer su país.

Jeniffer es licenciada en Educación Física egresada de la Universidad de Montería. Hace 3 años que espera que el ministerio de Educación del país que la recibió con los brazos abiertos, convalide su título profesional para poder trabajar en lo que sabe y le gusta.

Violeta Pavón es técnica en Obstetricia. En 2016 partió desde su ciudad, Asunción en la vecina Paraguay, y llegó a la Argentina «primeramente vine sola, y al año siguiente traje a mis dos hijos», cuenta. Aún no consigue un empleo acorde a su graduación porque no consigue la convalidación del título. Mientras tanto, está estudiando enfermería, «esperando llegar a la meta, que es la licenciatura», dice con convicción.

Ernesto Flores llegó desde Lima, Perú, hace doce años. Vino de vacaciones, se enamoró de su actual esposa y se quedó a vivir  en la Argentina donde nació su hijo. Trabaja en un estudio contable, mientras espera la convalidación de su título de Ingeniero Industrial. El trámite lo inició en 2015 en la UBA, donde le exigen rendir 9 materias que ya decidió va a rendir.