Por Héctor Barabino

¿Por qué el gobierno provincial tuvo que pergeñar un nuevo esquema electoral, casi al límite de los plazos legales y sin algunas certezas que podrían costarle caro, producto del arrebato y la improvisación?

Porque las chances de Alicia Kirchner de retener la gobernación sin manipulaciones jurídicas y sin los votos de Javier Belloni ni el arrastre de Cristina candidata, son escasas y menguantes. Y porque además el kirchnerismo puro y familiar no tiene más candidatos para ofrecer que la propia mandataria.

Aún frente al radical Eduardo Costa quien a pesar del desgaste sufrido por la gestión nacional de Cambiemos, y de errores propios como la falta de conducción de sus referentes territoriales y del voto contrario al presupuesto que pidió Macri,  todavía mantiene un caudal de adhesiones que supera a las inertes expectativas que genera Alicia.

Por otra parte el gobierno provincial tenía que calmar las ansias del intendente de El Calafate, Javier Belloni, quien venía advirtiendo que sus pretensiones de ser gobernador no reconocían límites, y estaba dispuerto a ir  «por dentro o por fuera» del FPV. Sin chances de frenar el embate del calafatense, el kirchnerismo cedió a la voluntad de Belloni, a quien no aman pero ahora quieren. Aunque más no sea, para aporrearlo a votos.

La campaña «Bu» de Belloni

Una foto en blanco y negro de Belloni abrazado a los ex gobernadores Arturo Puricelli y Sergio Acevedo, y la difusión de dos encuestas a la carta publicadas por el mismo medio con diferencia de un día y con resultados contrapuestos,  provocó la convocatoria urgente del kirchnerismo al intendente y candidato proveedor de los votos necesarios.

El intendente tuvo que ceder poco y nada a cambio. Morigerará su discurso diferenciador del gobierno provincial, y reconsiderará su convicción inquebrantable de «no ser el Peralta del 2019» en alusión al ex gobernador que le aportó los votos que le dieron la gobernación a Alicia Kirchner.

Además, y aprovechándose del kirchnerismo de feria y regalado, consiguió que le voten en la cámara la reforma de la Ley de Municipios que le garantiza que no quedará a pie, y en caso de una derrota electoral podrá volver a postularse a la intendencia de su pueblo a esperar otros cuatro años un nuevo turno.

Con todo a favor, puede fallar

El Frente para la Victoria sabe que para extender su permanencia en el poder provincial e ingresar así a la cuarta década de la era Kirchner, necesita de la Ley de Lemas, de los votos de Belloni y que la candidatura de Alicia vaya atada a la boleta que encabece Cristina Fernández como precandidata presidencial. Esto último lo definirá la justicia electoral en las próximas horas. Casi lo consiguió todo, solo falta la confirmación de la candidatura de Cristina Kirchner, quien salvo catástrofe judicial nada frenará sus intenciones de retornar a la Casa Rosada.

No obstante Alicia Kirchner no tiene garantizada su reelección.

Aun con todo a favor, dependerá en gran medida de la performance de su rival interno, Javier Belloni quien prometió dar a conocer los números de una encuesta presencial que relevó a más de 3.400 votantes en toda la provincia, y en la que aparece primero en las preferencias aún por sobre Eduardo Costa.

Y también de la estrategia de la oposición para rearmarse frente al cambio de reglamento que una vez más impuso el kirchnerismo como otras tantas veces cuando presiente que su poder está bajo amenaza.