BUENOS AIRES.- La vicepresidenta electa Cristina Fernández de Kirchner declaró ayer en el juicio por la obra pública durante su gestión presidencial, denunciada por sobrefacturación y cartelización en favor de Austral Construcciones, de Lázaro Báez, de quien dijo no ser amiga. Atacó con vehemencia a los miembros del Poder Judicial y a la prensa a quienes acusó de perseguirla perseguirla políticamente, «este es un Tribunal del lawfare», sostuvo. Recordó que la causa por la que ahora se la juzga ya había sido archivada por una jueza de Santa Cruz. 

La senadora y vicepresidenta electa, Cristina Fernández de Kirchner, declaró durante poco más de tres horas ente el Tribunal Oral Federal (TOF) 2 en el marco de la causa conocida como «Vialidad» en la que se la acusa de haber direccionado el otorgamiento de contratos de obra pública durante el gobierno kirchnerista en favor del empresario Lázaro Báez.

Dijo que «seguramente» los miembros del Tribunal que la juzgaban «son porteños y no conocen el interior», y pasó a detallar las obras que hizo  Néstor Kirchner en Santa Cruz, «Desplegó durante 12 años el más formidable plan de obra pública del que se tenga memoria, desde obras con licitaciones internacionales como el puerto de aguas profundas en Caleta Olivia, que ganó Roggio, pasando por el aeropuerto internacional de El Calafate que lo gano ESUCO, el hospital distrital de Río Gallegos, y podría seguir con pavimento, con rutas…”, precisó Cristina Fernández. 

Cristina remarcó que “la obra pública, señores jueces, es el único instrumento en países como el nuestro, para generar empleo. Mientras en el país, en la década de los ‘90 se llegó a una desocupación de dos dígitos, la provincia de Santa Cruz era la única del país que, a mayo de 2001 tenía 2,1% de desocupación y el país se caía a pedazos”.

En uno de los pasajes de su declaración dijo que el juicio que la tiene como acusada se lleva adelante porque «había que condenar a un gobierno, al que desendeudó al país» y sostuvo que no espera la absolución de la justicia por que la «absolvió la historia».

«Este es un tribunal del lawfare. Que seguramente tiene la condena escrita. A mí me absolvió la historia. Y a ustedes seguramente los va a condenar la historia», señaló Cristina, quien rechazó la posibilidad de responder preguntas del tribunal y de la fiscalía.

Reivindicó la obra pública y apuntó a una cadena de responsables

Cristina Fernández defendió las obras que se hicieron en Santa Cruz durante su presidencia y las gestiones de Néstor Kirchner como presidente, incluso cuando fue gobernador e intendente.  Señaló además que hay una cadena de responsables de realizarla.

“Los organismos de control son de la provincia: En primer lugar, está el Tribunal de Cuentas, el fiscal de Estado, que es el que controla la legalidad de todos los actos, y el tercero, la Cámara de Diputados de la provincia que controla la cuenta de ejecución presupuestaria anualmente” por lo que “hay entre mí y el último funcionario de la provincia, por lo menos dos estamentos, y está el gobernador”, insistió sobre un cumulo de funcionarios que nunca se vieron involucrados en la causa.

La justicia de Santa Cruz, y el archivo de la causa

La causa por la que ahora se juzga a la expresidenta, en 2008 se había tramitado en el Juzgado de Instrucción 3, de la dra Rosana Suarez quien en 2011 desestimó las acusaciones de presunta corrupción y mandó el expediente al archivo.

En 2013 las dirigentes del ARI, Elisa Carrió y Mariana Zúvic, pidel al juzgado Federal de Río Gallegos, que se investiguen los hechos denunciados en el programa Periodismo Para Todos, bajo el título de «La ruta del dinero K». 

La jueza subrogante, Andrea Askenazi Verz, pidió información al Gobierno de Santa Cruz el que según relató ayer Cristina Fernández, remitió  “540 obras de SPSE, de Vialidad, de Fomicruz, de todos los organismos, pero un año y medio después, el 16 de diciembre de 2014 la conjueza federal subrogante se declara incompetente” y el caso se va al Juzgado Provincial de Suarez nuevamente, que resuelve el 8 de junio de 2015 dicta el sobreseimiento de Lázaro Báez y sus hijos. Pero no por ‘asociación ilícita’ sino porque la jueza entendió que, en todo caso, lo que se tenía que investigar era supuesto fraude al Estado.

Cristina negó enfáticamente ser amiga de Báez 

«No soy amiga de Lázaro Báez, nunca fui amiga de Lázaro Báez, pero no voy a tolerar que se diga que, porque alguien es amigo de alguien, hay que condenarlo. Eso pasaba en la dictadura cuando te encontraban en una agenda amiga de alguno, te metían en cana o te desaparecían. No voy a prestarme a eso”, remarcó Cristina

Sobre el final la vicepresidenta electa volvió a apuntar al Tribunal, “seguramente este tribunal que es un tribunal de lawfare, que seguramente tiene la condena escrita, lo va a hacer, no me interesa, he elegido la historia antes que ellos me declaren absuelta. A mí me va a absolver la historia y a ustedes seguramente los va condenar la historia”, y ante la consulta del Tribunal si iba a responder preguntas, Cristina Fernández, respondió:  “ustedes son los que tienen que responder preguntas”, y se retiró de la sala.