EL CALAFATE.- Ana Guerrero y su hermana Karina son las continuadoras de la chocolatería que creó su padre Zelmar Guerrero quien hasta no hace mucho estuvo al frente del negocio. Ahora a sus hijas les toca capear una crisis imprevista que generó la pandemia del coronavirus.

«Es una situación muy difícil y así le pasa a muchos comerciantes, estamos en una situación de emergencia», explica Guerrero y afirma que habrá que pensar en un antes y un después para la economía local, tras la pandemia. La entrevista completa con Winfo Santa Cruz.

La cuarentena y las restricciones comerciales llegaron cuando la chocolatería se encontraba en plena producción de huevos de Pascua, uno de los momentos de mayor venta. Este año quedaron lejos de alcanzar la marca de los 1.500 huevos que produjeron las Pascuas pasadas, y las hermanas tuvieron que terminar ellas solas la producción, cuando se cerraron los comercios.

Hace tres semanas los comercios locales están cerrados, las ventas decayeron en forma abrupta y muchos comerciantes locales miran con preocupación el futuro cercano, no sólo por la forma en que la caída de las reservas internacionales afectará a la actividad turística, sino también por el modo en que la rueda económica se frenó y afectó a los comercios con espaldas mas chicas.

Los beneficios anunciados para los comerciantes, entre otros, líneas de préstamos, anunciados aún no están reglamentados. «Si no tenemos ventas, para nosotros es muy difícil acceder a una línea de crédito para pagar sueldos, es muy complicado», reflexiona Ana Guerrero.

Casa Guerrero tiene sus puertas cerradas al público, pero durante estos días pondrá su producción a la venta en la panadería «Pantagonia» de Bernd Ferstl, ubicada sobre la avenida principal de El Calafate. –