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Dibujo: sintesiscorrientes.com

EL CALAFATE.- Como el mayordomo de las novelas policiales, el asesino de las vacas de Lázaro Báez, es el peón. Es la conclusión rápida a la que arribaron las investigaciones sobre el hallazgo por parte de Gendarmería, de 14 medias reses faenadas que eran trasladadas en un vehículo utilitario en cercanías de El Calafate. A diferencia de las tramas negras de ficción, en este caso el desenlace lo provocó la confesión del propio supuesto autor princiapl del delito. De este modo, lo que en principio se evaluaba como posible abigeato, apunta a transformse en «comercio ilegal de carne», de acuerdo a los dichos de los involucrados. Gabriel Ponce, el dueño de la carnicería que traladaba las reses ilegalmente,  dijo que se las había comprado y pagado «al peón» de la estancia La Entrerriana, de Báez. A su vez el encargado del establecimiento negó que ellos  comercialicen animales en forma directa, con lo cual de comprobarse los dichos del peón quien reconoció haber vendido por su cuenta las vacas faenadas al carnicero, se trataría de un hurto de ganado por parte de un empleado infiel de la firma Austral Agro, administradora de La Entrerriana. Igual, el dueño de la carnicería que en su cuenta de facebook reconoció, “sabemos que (la carne) tiene que tener frío, pero no tenemos las herramientas para movilizarnos como se debe”, se verá complicado a la hora de justificar el noble fin de su incursión en los campos de Báez: «nosotros hacemos todo esto porque sabemos que está muy dura la mano y nos defendemos como podemos para que todos tengan un plato digno de comer”, argumentó Ponce. Resta esperar ahora que resolverá el juez de Instrucción Carlos Narvarte, quien mantiene secuestrado el vehículo del comerciante, y ya dispuso que las 14 medias reses les sean devueltas a sus dueños. Cabe consignar que el área de Bromatología del municipio local no tuvo intervención porque no fue notificado a tiempo del episodio, por lo tanto es incierto el destino que le darán sus dueños a la carne faenada cuyo valor aún no ha sido estimado oficialmente. El cálculo ya lo hizo Gabriel Ponce: «quieren quemar 120 mil pesos en carne que tranquilamente las podrían repartir entre todos»,  se indignó a través de Facebook.