Maximo y GrassoLA NACION// Maia Jastreblansky – Mariela Arias.- Una sospecha rodea a las investigaciones sobre las empresas de los Kirchner: el presunto empleo de firmas apócrifas en los libros societarios. En el caso Hotesur, los expertos caligráficos detectaron doce rúbricas falsificadas de Néstor Kirchner. Ahora, en la causa Los Sauces SA, piden que las firmas de Máximo Kirchner en las actas de la sociedad sean sometidas a una pericia, porque hay fuertes indicios de que podrían haber sido adulteradas. Así surge del primer informe de uno de los interventores informantes designados en la causa Los Sauces, el caso que investiga las operaciones inmobiliarias de los Kirchner con Lázaro Báez y Cristóbal López. Para el experto «las firmas presuntamente de Máximo C. Kirchner que figuran en tres libros societarios examinados podrían ser apócrifas desde el 26 de mayo del 2012 en adelante, dada la ostensible diferencia con firmas anteriores del mismo autor» El informante Sergio Acosta manifestó que, al observar el libro de Actas de Asambleas de Los Sauces SA, se encontró con imágenes llamativas. «Si bien este interventor no es perito calígrafo, no puede dejar de observar que los trazos e inclinación de la firma puesta en el acta Nº 3 del 28 de abril de 2009 es muy diferente a las anteriores firmas» del ex hijo presidencial. Esa acta bajo sospecha estaba dedicada a renovar las autoridades de Los Sauces SA, colocando a Máximo como presidente del directorio, a su hermana Florencia como vicepresidenta y a Cristina como directora suplente. «La misma fue suscripta sólo por Máximo Kirchner que firmó por sí, por la Sucesión de Néstor Kirchner y por su madre», especificó el auditor. El interventor agregó que las firmas llamativas se repiten en los tres libros de la sociedad Los Sauces examinados y le solicitó al juez federal Claudio Bonadio que investigue «el probable delito conexo de falsificación de documentos privados o públicos». Además sugirió una pericia caligráfica para comparar las firmas del ex hijo presidencial. El año pasado, una pericia caligráfica ordenada por la Justicia había confirmado que la que aparecía como firma del ex presidente Néstor Kirchner en los libros societarios de Hotesur SA era falsa, tal como lo reveló LA NACION. No sólo los peritos oficiales confirmaron que era apócrifa, sino también los expertos contratados por la defensa. Falta de datos En la causa Los Sauces, en tanto, Bonadio ordenó en diciembre del año pasado designar interventores en todas las empresas bajo pesquisa: tanto la firma de los Kirchner como las de sus inquilinos casi exclusivos, Báez y López. Acosta fue asignado al control de 16 sociedades del grupo Báez. En su primer informe ante el juez aclaró que «sólo algunas son empresas que están en marcha y que realizan actualmente alguna actividad». Aclaró que su auditoría se le hizo cuesta arriba, ya que no recibió la información que le solicitó al estudio contable de César Andrés, que llevaba los números del empresario hoy preso. Ante la falta de datos, el interventor se dedicó entonces a inspeccionar la documentación de Los Sauces SA con el objetivo de detectar las operaciones realizadas con el dueño de Austral Construcciones. En su inspección a la empresa familiar constituida por Néstor, Cristina y Máximo Kirchner (con el ex hijo presidencial como primer presidente de la sociedad), el interventor resaltó que «no se han aprobado dividendos en ningún momento, desde la creación de la sociedad en 2006 hasta el 2015». «La supuesta empresa Los Sauces SA no era una empresa comercial sino que más bien se trataría de un artificio técnico-jurídico ideado para receptar fondos y redirigir los mismos hacia la familia Kirchner», manifestó Acosta. El interventor también destacó que tampoco se aprobaron aumentos de capital a lo largo de nueve años de existencia de la sociedad. Lo que hubo, en cambio, fueron aportes irrevocables de fondos de parte de los accionistas. El experto agregó: «La relación temporal entre los aportes irrevocables y la compra posterior de uno o más inmuebles ha sido casi concomitante, con una diferencia de pocos días, por lo que cabe concluir que se trataba de una simple triangulación».