Captura de pantalla 2017-04-20 23.33.38LA NACIÓN RÍO GALLEGOS.- «Se va a acabar, se va a acabar la dictadura de los K», y «fuera, fuera Alicia, fuera». Ésos fueron los cantos más repetidos en la helada tarde-noche de ayer, donde más de 7 000 personas (una cifra alta para esta ciudad) marcharon por las calles de Río Gallegos, como un déjà vu de 2007, cuando tras una fuerte represión policial la gente salió a las calles para pedir la renuncia del entonces gobernador Carlos Sancho. «Es imposible no volver a recordar 2007, fue lo que pensé anoche cuando veía la represión policial», rememoró ante LA NACION Cristina Coronel, hoy jubilada, pero que en aquel año de crisis provincial era enfermera del hospital cuando su cuerpo menudo quedó debajo de las ruedas de la camioneta de Daniel Varizat, el funcionario kirchnerista que atropelló una manifestación de estatales y dejó 25 personas heridas. Durante varias horas su vida corrió peligro, sus caderas quedaron con secuelas. Su rehabilitación fue muy dura. Pese a ello nunca dejó de estar en las calles. Ahora es parte de «Jubilados Unidos», una agrupación que reclama por el atraso de los haberes. «No somos violentos, sino deberíamos haber reaccionado ante tantas agresiones que recibimos. No al patoterisimo, queremos, salarios, salud, basta a la dictadura K. Duele pensar que hay que volver a caminar por las calles otra vez pidiendo lo mismo de siempre», afirma «la Colo» en un alto en la marcha que anoche recorrió las calles de la ciudad. Más notas para entender este tema Alicia Kirchner dice que no tiene fondos y se agrava la crisis La marcha empezó puntual, en la esquina principal de la ciudad, donde se cruzan las avenidas San Martín y Presidente Néstor Kirchner. Antes de las 6 de la tarde los jubilados fueron los primeros en llegar, y sin ningún tipo de asistencia de la policía de tránsito, la mesa de unidad sindical, convocante de la marcha se las ingenió para organizar el corte de calles. A diferencia de la marcha de antorchas del jueves pasado, donde la convocatoria era sin banderías políticas, sólo con luces de velas o artificiales y banderas argentinas, anoche cada gremio trajo su bandera y sus pecheras identificatorias. Había asistentes que no eran de gremios ni partidos políticos, pero con su olla llegaron a mostrar su descontento. Ése fue el caso de Cecilia Miranda. «Yo cobro mi sueldo en tiempo y forma, pero estoy acá más que nada porque tengo dos criaturas de 3 y 6 años que tienen que empezar salita de 3 y primer grado, y hasta ahora nunca tuvieron clases», testimonió a este medio la mujer que trabaja en una cadena de supermercado. Y agregó: «Estoy acá porque quiero que los maestros cobren su sueldo y nuestros hijos tengan clases». Algo cambió en el semblante de la gente entre el jueves y ayer. Mientras antes el desánimo se veía en los rostros, ayer había enojo tras los incidentes que dejaron por lo menos cinco heridos con perdigones de bala de goma frente a la residencia de la gobernación donde estaban Alicia y Cristina Kirchner. Marcelo es docente de secundario, tiene 35 años y la noche anterior había asistido a la convocatoria que se generó por redes sociales. «A esta altura sólo pedimos que cumplan con la fecha de pago», aseguró el docente. «Yo estuve acá anoche cuando tiraron gases lacrimógenos, cuando tiraron balas de goma, éramos docentes que estábamos acá con otros gremios y paso lo que pasó». Algunos de los manifestantes portaban carteles donde afirmaban «no me mandó Costa», o «no me mandó Macri», en respuesta a las declaraciones de la gobernadora Alicia Kirchner, quien aseguró que los hechos frente a la residencia del viernes a la noche fue «un ataque planificado». «Siempre la represión es mala, la del gobierno nacional, la del gobierno provincial y lo quise sintetizar con este cartel que decía: «Alicia y Macri, dejen de jugar a la política, no queremos un muerto en Santa Cruz, háganse cargo»», afirmó a LA NACION, Ernesto Coifman, profesor de Educación Física, quien en 2007 también estuvo en la calle. «Hay algo parecido, son derechos que hay que salir a reivindicar, pero se acrecienta el enojo cuando uno ve tirar bolsos con millones de dólares, familias enriquecidas. Yo soy nacido y criado acá, y es impresionante ver a la gente que en una provincia rica le digan que no hay plata. Con 12.000 pesos no se puede vivir en Santa Cruz», aseguró el docente. La marcha de anoche se repitió en todas las localidades de Santa Cruz. Durante minutos se detuvo frente a la residencia, se colgaron letreros destinados a Alicia Kirchner y luego se cerró el acto con la lectura de un documento en la misma esquina donde había empezado. La casa oficial estaba reforzada, desde afuera se distinguía a la infantería dispuesta en el jardín.