PENAL DE EZEIZA.- Ya pasaron 20 meses desde que Lázaro Báez está en detenido en el penal de Ezeiza procesado en varias causas vinculadas a la corrupción en la obra pública. Casi no habló con la prensa desde que está en prisión. En una entrevista con Infobae dejó entrever como pasa los días. A poco de cumplir dos años tras las rejas aceptó dar una entrevista, se despegó de Cristina Kirchner, aseguró que su fortuna la hizo desde cero, y ante la consulta si soñaba con ser gobernador de Santa Cruz fue duro con Alicia Kirchner, «creo que teníamos la capacidad para hacerlo. En relación a lo que hay… ¡Dios mío!».

¿Quién es Lázaro Báez?  —Yo soy un empresario. He trabajado toda mi vida en el sur. Cuando estaban los dos presidentes Kirchner se tomaba a la obra pública como una política de Estado y realmente ha sido excelente. Los gobernadores, los senadores, los diputados iban a pelear por sus obras.

—Usted siempre dijo que era amigo de Néstor Kirchner. ¿De Cristina no? —Cristina era la señora de mi amigo. Son cosas distintas.

—¿Esa relación cambió después de la muerte de Néstor Kirchner? —El hecho de que haya desaparecido Néstor ha generado grandes cambios en el funcionamiento político de la República. La administración central en sí misma. Y toda la relación con el grueso de la fuerza del peronismo también cambió. Fue un suceso que realmente transformó al esquema político en la Argentina.

—Se dice que cuando murió Néstor Kirchner a usted y a otros empresarios la familia le reclamó por negocios que eran propios. ¿Eso fue así? —Yo nunca fui testaferro de los Kirchner. Siempre estuve agradecido de que mi amigo me diera trabajo. A mí no me regalaron bancos ni fichas.

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—¿Cuándo fue la última vez que habló con Cristina Kirchner? —Hace mucho tiempo.

—¿Alguna vez lo llamó desde que está detenido? —No tengo esa suerte. Todos los que vienen se quejan, ¿no?

—Escriben cartas… —Cartas, sí. Pero por ejemplo, yo coincido con De Vido que dice que lo abandonaron. Pero él abandonó al resto de las cosas y sobre todo a los argentinos. En los gobiernos de Kirchner la obra pública se implantó, se instaló como una política de Estado. Yo creo que es uno de los caminos que más generan reactivación de distinto tipo de actividades que acompañan a la obra pública. Él debió haber explicado lo que representaba la obra pública. Él nos abandonó a todos, en especial a mí porque soy el único empresario que está detenido.

—¿Cree que Cristina Kirchner le soltó la mano cuando apareció el video de La Rosadita? —Yo creo que todo pudo pasar. Hoy los políticos están desesperados y necesitan hechos que den una cobertura a los errores y a los problemas que están teniendo dentro de las mismas conducciones.

Los peritos de la Policía Federal dicen que el video fue montado, que fue copiado, que fue pegado. ¡Aún más! Dicen que se recurrió a figuras de Facebook para establecer las imágenes de las personas. Los peritos del Banco Central y Banco Nación que fueron a mirar ese video no pudieron establecer el monto de lo que se contaba, ni qué valor de dinero se contaba.

—¿Y esa plata de quién era? —No lo sé. Nuestra no era. Que mi hijo estuviera presente fue simplemente cuando nosotros llevamos la venta de un barrio privado, pero ese monto no aparece ahí.

—Para su detención fue fundamental el testimonio del imputado colaborador Leonardo Fariña. ¿Es cierto que era como un hijo para usted? —¿Un hijo para mí? A Fariña lo vi una sola vez cuando el vendedor de Pluscarga nos visita y Fariña aparece como asesor financiero. Nosotros comprábamos nuestros equipos con el libramiento de cheques. Todos los equipos los compramos así. A todos nuestros proveedores. Pluscarga no nos quería aceptar los cheques si no eran a 6 meses. Nosotros les dijimos que no comprábamos así: comprábamos a 24 meses y armábamos un cronograma de pagos. Con muy buen criterio la empresa nos pidió que hagamos una demostración, un muestreo de la capacidad de pago que tenía Austral Construcciones. En ese momento nosotros estábamos integrando un fideicomiso en el Banco de la Nación Argentina y lo que permitimos fue la verificación de ese fideicomiso en el Banco de la Nación Argentina.

—Pero usted le dio la orden a Fariña para comprar un campo en Mendoza a su nombre… —Eso no existió. Si yo tengo todos mis activos declarados en blanco, ¿por qué tendría que negrear dinero? ¿Por qué no le emito un cheque? Recientemente, en el juicio del campo realizado por la AFIP, la ex señora de Fariña declaró que mientras ellos convivieron a nosotros nunca nos vio, ni a mis hijos, ni a mi familia…

Los Kirchner se volvieron millonarios en la gestión pública. ¿Cómo se explica?

—Eso se lo tiene que preguntar a la gente que le maneja la contabilidad.

—Cristina era una abogada exitosa…

—Yo creo que cada uno debería sentarse y decir las cosas que debería decir. Si vos me preguntás cómo crecimos nosotros, yo te diría: «De la nada». Crecimos como todas las empresas que fueron creciendo, invirtiendo y apostando en su actividad. Nosotros nos dedicamos desde el principio a hacer subcontratos de lo básico, de una instalación de energía, de cloacas, de agua, veredas, cercos perimetrales… Éramos subcontratistas de otras empresas. Así empezamos a crecer.

—¿Y cómo era su amistad con Néstor Kirchner?

—Néstor es un hombre de la vida. Nos encontramos en la vida. Él militaba en una unidad básica que se llamaba Juan Domingo Perón y nosotros militábamos en una unidad que se llamaba Eva.

—¿Usted soñó con gobernar la provincia de Santa Cruz?

—No creo eso, pero ¿por qué no? Creo que teníamos la capacidad para hacerlo. En relación a lo que hay… ¡Dios mío!

—¿Qué cambió entre el proyecto político de su amigo y el proyecto político de Cristina Kirchner?

—Mucho. Porque el proyecto de Néstor era la reactivación de nuestro país, darle la verdadera capacidad de generación de riqueza que tiene, potenciar las industrias y las actividades productivas de las distintas regiones. Venía de encontrar un país vaciado. Estábamos como el chinchón, en menos diez, y había que empezar. Cristina tuvo una mirada un poco más mezquina. Finalizaba su mandato y no se generó herederos para lo que venía.