Por Gaby mestelan.– La función pública educa…por eso algunas declaraciones son inaceptables cuando dimensionamos lo que enseñan… Si bien es cierto que un niño nace a la vida en el seno de una familia , cualquiera sea su configuración, y que ese mismo niño nace a la sociedad cuando se incorpora al sistema educativo, en el marco estructural, los niños aprenden del ambiente socio-cultural y político en el que la vida de sus familias y de sus escuelas transcurren. Y quiero decir una palabra respecto a la responsabilidad de los funcionarios públicos porque sus palabras , gestos, acciones tienen una dimensión educadora insoslayable. Quiero referirme puntualmente a las recientes declaraciones del presidente del IDUV, Señor Pablo Grasso que respecto del nuevo Parque de la Ciudad dijo : “Vayan y disfruten de la placita de la ría, que después disfrutarán el parque que haremos” Si bien creo que la ironía es una de las formas más interesantes de la inteligencia, en este caso la ironía me indigna porque en una ciudad carente de espacios públicos no puede, el presidente del IDUV, denostar tratando peyorativamente de «placita de la ría» la primera plaza “blanda” con que cuenta la ciudad. La primera plaza de Río Gallegos que tiene desde juegos tradicionales como la rayuela hasta hamacas para quienes usan sillas de ruedas; tiene hamacas con sillitas enfrentadas para que una mamá o papá hamaquen a sus bebés permitiendo que se miren para ahuyentar el miedo del vértigo infantil. Tiene escaladores para niños de todas las edades, tiene canchas para diferentes deportes. Una plaza en las condiciones en las que debieran estar todos los espacios para niños de todos los barrios y localidades de la Provincia, y no lo están en el 90%. Evidentemente las afirmaciones del Presidente del IDUV expresan los rasgos de identidad de un modelo político que no coopera, compite; que no acerca, enfrenta; que no valora sino que descalifica… Sus afirmaciones encubren la violencia del menosprecio. Menosprecio que se enseña desde los lugares de poder y se aprende y naturaliza en la sociedad. A tal punto que se tolera y reproduce en nuestras relaciones sociales en lugar de ser cuestionado o rechazado por dañoso. La práctica kirchnerista ha tergiversado muchos sentidos, entre ellos el de las palabras , porque nombran lo que no viven. Hablan de diálogo pero no saben o no quieren escuchar; hablan de consensos pero no cambian un punto ni una coma de lo que proponen. Hablan de respeto y siempre descalifican. Hablan de argumentaciones y sólo chicanean. Echan culpas en lugar de asumir las responsabilidades históricas que les corresponden y siguen planteando gestiones paralelas en tiempos en los que es fundamental coordinar y articular esfuerzos. No es con chicanas, ni con descalificaciones, ni con destrato, que se podrá reconstruir nuestra lastimada y quebrada convivencia social. Reaprender a convivir es una tarea necesaria, importante e impostergable. *Gabriela Mestelán. Diputada provincial Encuentro Ciudadano