RÍO GALLEGOS.- Pocas veces los habitantes de esta ciudad se vieron arrasados por la tristeza como anoche cuando trascendió que Héctor Roquel, quien fuera intendente en dos oportunidades aquí, falleció en la Ciudad de Buenos Aires. A los 68 años, Roquel parte dejando tras de sí una trayectoria política de peso pero más aún una huella humana indeleble en todos a quienes lo conocieron o trataron. Calmo, respetuoso, honesto, tolerante, alguno de los valores que lo distinguieron siempre. Un hombre de paz, pero que quizás se lo conocía mejor las pocas veces que se mostró enojado y dolido en público, como la mañana del 09 de mayo de 2007 cuando tras una fuerte represión de la policía provincial contra empleados municipales, él salió a la calle, improvisó un enardecido discurso ante la multitud y dijo: «Estoy aquí porque tengo miedo, porque da miedo todo lo que nos está pasando». Luego caminó hacia el Obispado y monseñor Juan Carlos Romanín, lo recibió en la puerta. Todos seguíamos los pasos azorados ante tanta violencia reinante en la calle. El obispo, crítico del kirchnerismo, no dudó en repudiar la violencia: «Crecen las tensiones y han usado la violencia, pero sigamos con los reclamos en un clima de diálogo y paz», dijo Romanín en la puerta del Obispado junto a Roquel. Ese día, en una de las jornadas mas violentas que vivió la ciudad desde la recuperación de la democracia donde resultaron heridos 18 trabajadores y 5 policías, Roquel se puso al frente de una comunidad que reclamaba en paz y recibía balas. Y tal era su apego a los hechos que cuando el gobierno de Carlos Sancho intentó justificar la violencia ante la presencia de la presencia de las maquinarias municipales en la manifestación. En los hechos los municipales iban a entregarle un petitorio al intendente Roquel. «Actuamos porque era un caso de sumo peligro», justificó Wilfredo Roque el entonces jefe de Policía. Roquel rechazó de plano la explicación oficial: «Es un disparate. Es común que los manifestantes lleguen hasta la municipalidad con sus camiones«, dijo dando por tierra la justificación del krchernismo, aún cuando la protesta estaba dirigida a él. En 1999 ganó la intendencia pero por la trampa de la ley de lemas, perdió ante el Frente para la Victoria, que dio pasó a una de las intendencias más olvidables, la de Héctor Aburto. Pirincho tras dos mandatos de concejal por la UCR volvió a su escritorio de siempre en la oficina de la entonces subsecretaría de Trabajo. Tenía esa enorme capacidad de ser siempre el mismo tipo afable en cualquier lugar que el estuviera, de ser siempre el mismo. Jamás tuvo tono triunfalista ni siquiera en septiembre del 2003 cuando vez le había ganado a la ley de lemas y a todo el aparato del kirchnerismo protagonizando la mas furiosa cortada de boletas a su favor que se recuerde en la ciudad, donde el FPV había alcanzando el 70,9% para coronar a Sergio Acevedo gobernador. Acá, en Río Gallegos, ganó Pirincho. El día después del triunfo, en un pequeño local partidario del sublema Ahora Sí dialogó con LA NACION. «Estoy muy satisfecho por el acompañamiento que recibimos y que ahora se dio esta oportunidad, que se nos frustró en el 99», afirmaba Roquel, sin demasiada euforia. intendencia de Río Gallegos. -¿Va a investigar la gestión anterior? -En la memoria se recuerda la denuncia de que en el año 2002 había una deuda de 22 millones de pesos. Creo que la sociedad necesita saber que cada funcionario público que pasa por la gestión debe hacerse cargo de sus actos. Cuando hay un cambio de administración, no es borrón y cuenta nueva. Con cuanta irregularidad exista se van a adoptar las medidas administrativas y, si hay irregularidades, se le dará intervención a la Justicia. -¿Cree que va a dificultar su gestión al tener distinto color político que el gobernador? -Realmente pensar esto sería renegar del sistema. La hegemonía del poder no es propia de la democracia. Si uno pensase esto pensaría que si hay un gobierno nacional de un color, la provincia debería tener el mismo color y en consecuencia los municipios. Me parece que el municipio, la provincia y la Nación son niveles de organización del Estado para cumplir de la mejor forma las funciones propias del Estado: la de trabajar para el bien común. A diez días de asumir, el intendente Héctor Roquel (UCR) enfrentó una crisis política de envergadura desde que declaró la emergencia económica, financiera y administrativa en el municipio. Dejó sin efecto las recategorizaciones de más de 1000 empleados que había efectuado su antecesor en el cargo, Juan Carlos Villafañe (PJ), cinco días antes de terminar la gestión y padeció una quema de cubiertas que alcanzaron hasta el cajero autómatico ubicado en el edificio. En los años que siguieron sufrió el recorte de fondos del gobierno nacional y tuvo que hacer malabares para llevar adelanta la intendencia, tales que no le permitieron hacer la obra que tanto soñaba como un nuevo sistema de RSU para la ciudad. El tenía algo que el kirchnerismo no entendió: honestidad a prueba de balas. Honestidad que dejó reflejada en sus gestiones de intendente, diputado provincial y nacional, docente, funcionario público, siempre al servicio de la comunidad. Por eso hoy tantos lloran su partida.