BUENOS AIRES.- El juez del Tribunal Oral Federal (TOF) de Santa Cruz, Mario Reynaldi, acusado de encubrir una red de trata de Río Gallegos, se presentó hoy en el Consejo de la Magistratura para realizar su descargo ante los miembros de la Comisión de Disciplina y Acusación, tras una citación por presunto mal desempeño de sus funciones. El juez, quien fue citado por el artículo 20 del reglamento, es investigado por presunto mal desempeño de sus funciones luego de una denuncia realizada por el fiscal de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas, Marcelo Colombo, quien lo acusó de brindar protección a un comisario santacruceño que manejaba una red de explotación sexual de mujeres en la capital provincial. (Uno de los diálogos aquí)  Reynaldi se presentó hoy ante el plenario del Consejo para defenderse, en lo que constituye el paso previo al posible inicio de un juicio político en su contra. Si bien el juez tenía la posibilidad -como establecen las normas- de ofrecer su descargo a través de un escrito, prefirió acudir personalmente al piso segundo de la sede del Consejo, donde cerca del mediodía respondía preguntas de los consejeros. Sentado en la mesa oval de la Sala Lino Palacio, el juez negó la autoría y responsabilidad de los cargos por los que se lo denuncia y dijo que «era una cruz que cargaba hace cinco años». El juez, que lloró en varias oportunidades, especialmente cuando hablaba de su familia y de su reputación como miembro del Poder Judicial, recordó que intervino «en más de 11 causas de trata» y que estaba «comprometido» con el tema. También argumentó que no sabía que el comisario Horacio Herrera estaba implicado en una causa y que lo llamaba «por cuestiones de familia» y del «divorcio» que estaba tramitando, al tiempo que afirmó que tampoco sabía que «el teléfono estaba intervenido». La consejera Adriana Donato, que instruye el expediente contra Reynaldi, tiene a partir de hoy diez días hábiles para elaborar un dictamen en el que proponga el pedido de juicio político al magistrado, o su desestimación, en base a lo expuesto hoy por el juez. El dictamen deberá presentarse luego ante el plenario del Consejo que será quien en definitiva decidirá si continúa el proceso disciplinario contra el juez y se pide su juicio político, o alguna sanción específica, o si desestima la denuncia. La acusación que pesa sobre Reynaldi es la de haber encubierto la actividad de Herrera, investigado por «presunta trata de personas en el Paraje La Esperanza», a través de los prostíbulos «La Correntina», «El Chancho» y «Cambalache», instalados en Río Gallegos -Ruta 5-, y otros dos llamados «Casa grande» y «Verónica». Según el fiscal, Reynaldi «no sólo ha mantenido una fluida comunicación» con Horacio Herrera, imputado por el delito de trata de personas, sino que «tenía conocimiento de la actividad desarrollada» por él, según se pudo comprobar a partir de la intervención telefónica dispuesta en el teléfono del comisario retirado. Ambos tuvieron 71 comunicaciones y se enviaron 32 mensajes de texto, pero Herrera también recibió «varias comunicaciones desde los abonados instalados en el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz». De esas comunicaciones se desprende una cotidianeidad en el trato entre ambos, y conocimiento de las actividades que el comisario realizaba, tal como se desprende de una de estas conversaciones donde el magistrado se refiere a «tus chicas». FUENTE: TELAM