Según la Real Academia Española (RAE), la rotura es el quiebre de un cuerpo sólido, en tanto que ruptura se aplica al rompimiento de relaciones o vínculos entre las personas. Correspondería llamarle rotura, sin embargo, por usos y costumbres, aquí todos hablan de ruptura.

Quizás, porque el hielo cobra vida cada vez que decide abrazarse amorosamente a la tierra; cuyo lazo deberá romper indefectiblemente cada vez que decide separarse en ese ruidoso proceso del cual somos testigos privilegiados por estas horas. Esa ruptura es también una celebración.