RIO GALLEGOS.- Juan Carlos Gerván trabajó una década en las empresas de Lázaro Báez en distintas áreas de seguridad. Cuidó obradores, la chacra 31, edificios, el club Boca,  y hasta fue quien recibió de manos de su jefe las llaves del Mausoleo donde descansan los restos de Néstor Kirchner, para que se las entregue a las autoridades de la provincia: «Esto es mío, cuidalo como si fuera tuyo», le encargó a su empleado, el empresario detenido desde hace dos años en el penal de Ezeiza. Hoy Gerván y su hijo -también ex trabajador de Austral- quieren cobrar los meses adeudados, y sus indemnizaciones por el cese de la relación laboral. Y hasta reclaman algo insólito: que les envíen el telegrama de despido, sin él, no pueden acceder a los subsidios de desempleo ni iniciar ninguna acción judicial. Es que en diciembre pasado, les dijeron que no vuelvan más, pero la empresa nunca formalizó el despido. Les dieron la baja de Anses y de AFIP, pero no les mandaron los telegrama de la baja. El sereno que llegó a ser jefe de seguridad, recordó en diálogo con la periodista Mirtha Espina que lo entrevistó para Cadena 3, que ingresó a trabajar a la empresa Gotti en 2007, luego pasaría a la firma Loscalzo y Del Curto y finalmente recaería en Austral Construcciones. «En diciembre nos pagaron julio y agosto y quedaron cuatro meses sin cobrar. Y desde enero ya no cumplimos más funciones. Se quedaron con el mínimo de personal que necesitaban», recuerda, quien supo integrar una planta de personal de seguridad de unas 180 personas en toda la provincia. El hombre asegura que hay más trabajadores en igual situación, pero que no se animan a reclamar o no quieren perder el tiempo. «Las respuestas tardan demasiado en llegar. El que nos contrató a nosotros es el señor Lázaro Báez, quien es el socio mayoritario, su hijo Martin Baez es el socio minoritario. Él nos debería dar una respuesta», relata con un cartel que durante toda la mañana portó frente al ingreso del Club Boca. «Yo reclamo la indemnización por despido, luego de ocho años de trabajo, mi sueldo como personal jerárquico del sector de seguridad era de 22 mil pesos, me dijeron que lo iban a actualizar y debía cobrar mas de de 200 mil pesos detalla Gerván. A su lado su hijo acompaña el reclamo, trabajó cinco años junto a su padre en las empresas de Báez. Los Gerván pasaron la mañana de ayer en la puerta del emblemático Club Boca, aquel que Báez construyó desde cero sobre la base de la historia del equipo pueblerino. El edificio que se convirtió, por un tiempo, en símbolo de todo lo que se podía hacer en poco tiempo y con dinero. Gerván dice que eligió ese lugar para la protesta, porque para él, es un símbolo de los Báez. «Nosotros prestamos servicio acá cuando se empezó a construir. Cuando se inauguró y vino la ex presidenta Cristina Kirchner, cumplimos aquí la parte de la seguridad . Cuando Boca jugaba como local en el Argentino, el personal cumplía funciones de seguridad durante los partidos», detalla el obrero. Allí se quedaron, esperando que el empresario que facturó $46.000 millones en obras públicas en Santa Cruz les pague sus últimos pesos como ex empleados de Austral SA. Sin demasiadas esperanzas, según revelan sus rostros.