RÍO GALLEGOS.- Un nuevo capítulo de violencia se produjo en el marco del reclamo salarial que llevan adelante trabajadores municipales. Ayer arrojaron basura al interior del edificio e hicieron estallar una bomba de estruendo. Desde el municipio presentaron una denuncia penal contra los responsables. «No se entiende esta escalada de violencia, cuando el agente municipal está cobrando en tiempo y forma y la paritaria aún se encuentra abierta”, señaló el intendente Roberto Giúbetich.
EL reclamo de un 35% de aumento salarial planteado por los municipales a los que el municipio contrapone una suma fija de 1.100 pesos no remunerativos, parece no encontrar salida. Ayer se generó un nuevo hecho de violencia contra el edificio comunal y las personas que se encontraban cumpliendo tareas en su interior.
Desde el municipio emitieron un comunicado informando que «Un grupo de manifestantes ingresó al palacio Municipal, donde arrojaron basura, bombas de estruends, rompieron vidrios y amedrentaron al personal que cumplía funciones», en el interior del edificio al momento de producirse el incidente.
Los incidentes se produjeron luego de la asamblea de trabajadores que decidió no acatar la conciliación obligatoria que resolvió el Ministerio de Trabajo de la Nación.
Un grupo ingresó al Palacio Municipal, rompieron vidrios, arrojaron bombas de humo, cortaron la luz y desparramaron basura, en momentos en que empleados municipales realizaban su trabajo y ante la presencia de contribuyentes que se encontraban realizando trámites, lo que obligó a suspender las actividades.
  
El público tuvo que abandonar el lugar en tanto el personal «debió refugiarse en distintas oficinas y en el patio interno», informaron desde la comuna.
Personal policial de criminalística se acercó al lugar para constatar lo sucedido, tras lo cual elevó la denuncia penal al Juzgado de turno. 
«Los responsables deberán asumir las sanciones disciplinarias que le correspondan”, señaló ayer el intendente Giúbetich anunciando que denunciarán penalmente a los responsables. 
“Necesitamos que el personal que quiere trabajar pueda hacerlo. La conciliación pone plazos para que las partes puedan sentarse a dialogar y que esto nos permita accionar para salir de la crítica situación sanitaria y ambiental que estamos atravesando. No se entiende esta escalada de violencia, cuando el agente municipal está cobrando en tiempo y forma y la paritaria aún se encuentra abierta”, concluyó.
Antecedentes
Un episodio similar tuvo lugar en hace un mes cuando una bomba de estruendo que estalló en el interior del salón principal donde funcionan las cajas obligó a suspender las actividades. En aquella oportunidad entre los contribuyentes se encontraba una madre junto a su bebé.
Una protesta similar también con bombas de estruendo ocurrió en julio de 2017 en el edificio donde funciona la secretaría de Desarrollo Comunitario.
Hace tres semanas el municipio denunció que «Cinco personas iban a bordo del móvil de esta Secretaría (Hacienda), fueron retenidas en inmediaciones de la Dirección de Tránsito Municipal, por un grupo de manifestantes, quienes tras bloquear con un auto particular la salida y rodearlos, los obligaron a dirigirse a la playa de Estacionamiento del área», dice el texto de la denuncia en la comisaría Segunda de esta capital
Según el texto, «Hubo resistencia por parte de los damnificados, tanto por temor y porque portaban dinero de las arcas públicas. Como consecuencia, tras una hora de retención, una de las cajeras que ocupaba el móvil sufrió un ataque de pánico y debió ser asistida. El resto regresó a Casa Central».