Por Mirtha Espina, periodista.- A principios de los ochenta, debuté en televisión con un panel a partir de la película El Grito Silencioso. Qué despiole se armó ! Emilio García Pacheco (docente), el doctor Rojo Vivot (juez), el sr. Tresguerres (corresponsal de La Nación) y el dr. Sotomayor (10 hijos. Dentista. Instructor del método Billings), entre los que recuerdo, expusieron sus puntos de vista. Eran todos hombres y yo una pibita que trabajaba en la radio pero que me pidieron hacerlo, como presentadora, «porque sos la única. Si lo hacemos nosotras podemos salir en los diarios…», me dijeron. El padre Zabala explicaba en cada encuentro juvenil por qué no había que tener relaciones sexuales prematrimoniales, por qué todos los métodos anticonceptivos eran dañinos y/o microabortivos y los beneficios del método natural (Ogino o Billings). Yo era una de esos chicos que lo escuchábamos y debatíamos. Lo cierto es que el despiole de diferentes opiniones, en un pueblo de 40 mil habitantes, mostró las posiciones irreconciliables; como pareciera que pasa hoy. Asesinas, con alevosía, abandónicas de personas, que si saben cuidarse o no, que los tengan y los regalen a los que no tienen hijos, que al aborto se lo paguen ellas, etc… es lo más suave que escuchamos de quienes no están a favor del aborto, en lugar de reconsiderar que se trata de la DESPENALIZACIÓN de aquellas que recurren a los abortos clandestinos y que no son pocas. Como a los 20 años, sigo creyendo que hay persona, hija de Dios, desde el momento de la concepción (el momento o pocas horas después de la relación sexual); pero esa es mi creencia, por una cuestión religiosa y moral. La pregunta que hace años me da vueltas es: quién soy yo, a partir de una concepción religiosa, para imponer tal o cual ley en un estado laico donde no todas las mujeres son creyentes? Mi cuerpo es mi templo, mío, con él decido yo. La pérdida de 3 embarazos, dos de ellos con posteriores legrados y el último con una linda operación, fueron la oportunidad de sentir en carne propia algo de lo que les pasa a otras mujeres; pero sin los cuidados y el acompañamiento que tuve. A los 40, con un síndrome antifosfolipídico, y habiendo perdido el último embarazo 3 meses antes, opté por colocarme (casi siempre sola porque no la podíamos pagar) una inyección diaria en la panza y arriesgar la zona gris de si se moría o no mi bebé en el final o si yo me desangraba (teniendo ya un hijito de 5 años)…salió bien y, Gracias a Dios y a mucha gente buena, fui mamá por segunda vez. Yo soy libre y elegí bien =) …pero, en el medio, hay que estar ! Sé lo que es un embarazo de alto riesgo y arriesgar la vida y también de las dudas y la angustia diaria… Cuando me habían hecho el último legrado, si bien fui re-cuidada por mi compañero y los médicos, dejé en la cama, en el inodoro y el bidet los pedazos de endometrio y no recuerdo dolores más fuertes hasta que llegamos a la clínica y entré al quirófano. Tal vez hubiera sido mejor estar internada, tranquila, si ya era irreversible. No había vida. Cuando volvimos a casa, con 5 años, nuestro hijito me pasó en círculo su manito en mi panza y me preguntó «todavía está entero mi hermanito?». Fue la respuesta más doliente de mi vida. Pero eso me pasó a mí, que no soy ejemplo de nada; con una formación cristiana y la decisión de ser coherente toda la vida. No por eso puedo imponer mis creencias y hasta la tozudez de aguantar como sea. Además, el trato a una señora con el esposo al lado, con un problema ginecológico, es distinto al que reciben quienes llegan hechas pelota a las guardias porque intentaron clandestinamente acabar con el proceso. Hoy, la realidad de muchas que conozco y otras que son las invisibles de siempre, me hace sentir desde la fé que ese Amarás a tu prójimo como a tí mismo, con la opción preferencial por los más pobres (en todo sentido), se tiene que hacer carne también en la comprensión de que no todos pensamos o sentimos igual y que no debiéramos juzgar; sino servir aqui y ahora, con lo que tenemos, a nuestras hermanas. Defiendo la vida, vaya !! y, aunque parezca una contradicción, en la misma línea, recuerdo lo que decían Santo Tomás y Agustín sobre la Persona. Una cosa es que haya vida y otra que estemos ante una persona humana. Ni hablar de quienes hablan del asesinato de bebés (!!??). Ahora bien. Es URGENTE seguir trabajando, y mucho, para que ninguna mujer tenga que ni siquiera pensar en un aborto. Insultando, descalificando, ignorando, demonizando a las que deciden pasar por el quirófano seguro que no es el camino. Años y años que vengo cavilando cómo decir esto…y hoy me salió asi, como aquel programa en Canal 9 hace más de 30. Gracias y disculpas si molesto a algunos.