Por Héctor Barabino.- A las arcas provinciales están ingresando fondos como nunca antes ingresaron, inclusive durante los 12 años de presidencia de los Kirchner. Es verdad que a diferencia de aquel jolgorio, la plata ahora hay que devolverla. No solo la que nación gira como ayuda financiera desde diciembre de 2015, que es plata chica, sino los miles de millones que durante las presidencias K se enviaron a Santa Cruz. Dinero que se recibió, se gastó, y no se pagó. Ejemplo: los 4.500 millones que Cristina giró en 2015 que los diputados del FPV convirtieron en empréstito en 2016, y hoy estamos devolviendo con creces. O los 1.200 millones de deuda a Cammesa, acumulada durante 7 años. Eso hasta donde se conoce. Según reveló el ministro de Economía, Ignacio Perincioli, «El pasivo consolidado de Santa Cruz asciende a $ 15.571 millones, de los cuáles $ 11.285 millones corresponden a la amortización de capital y $ 4.286 millones a intereses devengados de la deuda histórica por asistencias financieras a la provincia entre 2010 y 2016». Una cifra que podría considerase sideral para una provincia chica y pobre, pero no para Santa Cruz, uno de los estados más ricos de la Argentina, con un presupuesto que supera los 43 mil millones de pesos. Nada que no se pueda pagar sin sobresaltos y sin hacerle padecer penurias a la población. Pero «la plata no está», según el responsable de las finanzas públicas. O mejor dicho, está, pero se debe.  Y como desgraciadamente lo mismo piensa el gobierno nacional, tomó la decisión de cobrársela por mano propia de las transferencias diarias de fondos coparticipables. Préstamo Fácil  Pero hay otra deuda que también contrajo el gobierno provincial ya con Alicia Kirchner en el poder, y es con los empleados públicos a quienes les retaceó salarios a base de negarle aumentos sistemáticamente con el argumento de la supuesta merma de los ingresos provinciales. Información que no es real. Un préstamo fácil que por lo visto, el gobierno no lo considera como tal Todos los ingresos a la provincia aumentaron y lo hicieron por encima de la inflación, tanto las transferencias nacionales, como las regalías, y hasta la recaudación provincial vía ASIP, o vía tarifazos de Servicios Públicos. Sin embargo los sueldos de los trabajadores públicos con Alicia Kirchner en el gobierno, sufrieron un retraso considerable que hicieron ahorrar a las arcas provinciales entre un 55 y un 60%. Repasemos: 18% de incremento promedio en 2016, inflación, 30%. En 2017 no hubo aumento, y la inflación promedió el 25%. Y en lo que va de este año, solo se pagó una suma en negro de 2.000 pesos, y un 8% a algunos sectores. A los jubilados, nada. La inflación proyectada para 2018 es del 30%. En síntesis, si la inflación suma un 85% de aumento en 3 años, y en ese período la provincia solo otorgó un 25% de incremento, (18+0+ ¿7% en 2018?) significa que de la masa salarial anual presupuestada de $24 mil millones, la provincia se quedó como mínimo, con $10 mil millones en aumentos de sueldos que no otorgó. El mal pensado que esté elucubrando que los aumentos que no se otorgaron durante 3 años, el gobierno los va a conceder durante el crucial año electoral 2019, tiene razón. Y si mal piensa que ese incremento se habrá financiado con el bolsillo del empleado público. También tiene razón. Una vieja fórmula que a los Kirchner siempre les dio resultado.