RÍO GALLEGOS.- En Santa Cruz se conoció como el eje «Nación-Provincia-Municipio», fue el eslogan de la obra pública durante el segundo mandato de Cristina en la presidencia, allí se prometía comunicación directa y flujo de fondos a discreción, por lo menos, con los municipios en los que hubiera coincidencias políticas. En Santa Cruz, fueron 13 de los 14 municipios. López habló ante el Juez Bonadío y por ahora, nombró a dos intendentes aunque sus nombres no trascendieron. En 2012, con la abierta pelea entre el gobierno nacional y el gobernador Daniel Peralta, el eje se rompió y construyeron «un puente», el vínculo fue entre Nación y los intendentes, y allí, José López, el exsecretario de Obras Públicas, fue el principal articulador de la relación. Fueron años de «plata dulce» y descontrolada,  que fluía del ministerio de Planificación Federal a cargo de Julio De Vido, directamente a los intendentes que peregrinaban por su despacho rogando por obras y adelantos financieros. En esos encuentros, José López solía arengar a los jefes comunales pidiéndole más «compromiso» con la gestión, y rapidez en la ejecución de las obras. Si bien López ejercía su poder sobre los más de 2.200 municipios que existen en el país, los de Santa Cruz gozaban del privilegio de pertenecer a la provincia «de origen», del poder central. En ese esquema las obras las solicitaba el intendente o directamente las proponía y digitaba el ministerio de Julio De Vido, junto con el envío de fondos y del proceso licitatorio del que solían participar las empresas del círculo de Lázaro Báez.  En muchos casos las obras se pagaban y no se hacían, como está saliendo a la luz ahora a partir del affaire de los cuadernos del chofer Oscar Centeno con la ruta de las coimas de empresarios de la obra pública. Varios años después, ese vínculo cobra vida: Mientras Lopez amplía sus declaraciones ante el juez federal Claudio Bonadio como arrepentido, con la expectativa que sus confesiones reduzcan sus condenas, muchos se preguntan, si sus nombres aparecerán en el verborrágico relato de quien fuera titular del IDUV en la provincia. López está preso desde el 14 de junio de 2016, cuando fue sorprendido revoleando bolsos con 9 millones de dólares por encima de la tapia de un convento, donde buscaba esconder el dinero. En prisión, siempre atemorizado, mantuvo silencio y solo dijo que la plata provenía de la política. Hace dos semanas, en el juicio oral que se le sigue por enriquecimiento ilícito dijo algo más: señaló que la plata se la dieron hombres de la política y que le encomendaron entregarla allí, mientras era vigilado a la distancia. En las próximas horas el juez Bonadío determinará si la ampliación de la declaración que hizo López ayer, reúne las condiciones para que el ex secretario de Obras Públicas, sea tomado como arrepentido y continúe recibiendo protección del sistema carcelario. Allí se conocerán todos los nombres que mencionó ante el juez.