RÍO GALLEGOS.- Lucila Hernández siente que cumplió con su deber, fue convocada para atestiguar en el allanamiento a la casa de Cristina Fernández, y asistió sin contrariedad, y no solo porque se trataba de una carga pública:  «La verdad que nunca me imaginé pero bueno, en realidad, estoy satisfecha porque colaboré con la justicia y espero que en algún momento la justicia determine lo que esta investigando», relató a Winfo Santa Cruz. Desde que trascendió su nombre y el de su compañero y también testigo, Enrique Bavera, fue atacada por las redes y por un diario que echó un manto de sospechas sobre ella por participar de «protestas contra el gobierno». Lucila contó cómo y por qué fue citada a oficiar de testigo en el allanamiento de ayer en el chalet de la expresidenta y actual senadora, Cristina Fernández. «Yo vivo cerca de la Policía Federal y justo estábamos regresando y nos convocó un efectivo de la federal porque tenían que realizar un procedimiento y necesitaba dos testigos», detalló. Aclaró que tanto ella como Enrique, accedieron por tratarse de una carga pública, y que aquella experiencia fue un tanto inquietante al comienzo,  «Entre que me llamaron e hicieron todas las cuestiones legales. Y después fuimos siguiendo todo el detalle, en el momento uno esta un poco nervioso», manifestó. Dijo que nunca se imaginó estar en esa situación «pero bueno, en realidad, estoy satisfecha porque colaboré con la justicia y espero que en algún momento la justicia determine lo que esta investigando», expresó Lucila, quien no dudó en expresar su opinión sobre los hechos de corrupción que se están investigando, y usó una frase de la propia ex presidenta para asegurar «Si bien no tengo pruebas pero tampoco tengo dudas, yo creo que todo el daño que hemos sentido los santacruceños tiene que ser reparado», sostuvo. Tanto Lucila como su compañero Enrique Bavera fueron puestos bajo sospecha en las redes sociales y en un diario de esta capital, quienes se refirieron a ellos como testigos que habían sido elegidos por tratarse de «opositores» al gobierno, dado que forman parte del grupo de jubilados que reclaman por sus derechos. En cuanto al procedimiento en la casa de los Kirchner en calle Mascarello, Lucila Hernández explicó que no le pareció «una casa que estuviera habitada en forma permanente. Había algunos tapados, zapatos y la gran mayoría de los cajones estaban vacíos y en la cocina la vajilla estaba guradada», detalló. Agregó que en la vivienda había libros, y «cuadros por todos lados». Aunque se excusó de dar más detalles sobre si los efectivos de la PSA encontraron algún elemento de prueba en el marco de la investigación o se secuestraron objetos o documentación. Indicó que le pareció que «la gente de la policía, fue muy cuidadosa. Yo que soy una persona común, creo que se comportaron con mucho cuidado, no vi que se rompieran colchones. Cuidaron todo ese tema, incluso cuando ingresaron con los canes, le pidieron a la casera que se pusiera en resguardo». Contó que él y su compañero ingresaron por la puerta de atrás de la vivienda, y que los canes sabuesos fueron ingresados por la puerta del quincho.