EL CALAFATE.- La ex presidente Cristina Kirchner fue procesada por el juez federal Claudio Bonadio en la causa judicial que se inició a raíz de las revelaciones del chofer Oscar Centeno. El magistrado consideró a la ex mandataria «jefa de una asociación ilícita» por admisión de dádivas en 22 hechos y por cohecho pasivo en 5 hechos. Además, le dictó un embargo por cuatro mil millones de pesos.

Cristina Kirchner recibió la noticia en Buenos Aires, ayer lunes,  luego de permanecer dos días en su residencia de El Calafate donde grabó un video mostrando su casa tras el allanamiento ordenado por el juez Claudio Bonadío,  No alcanzó a ver el letrero que esta mañana apareció en la puerta de su casa en esta ciudad. «Cristina en las buenas vamos a estar siempre y en las malas mucho más. Calafate». El banner instalado en la rotonda frente la casa permaneció el resto del día, pero no hubo ni manifestaciones ni vecinos que se sumen a acompañar el mensaje que se enviaba desde el cartel.
Bonadío también dictó la prisión preventiva de la ex presidente, pidió el desfuero como senadora nacional y le trabó un embargo por $ 4.000 millones. El pedido deberá ser revisado por la Cámara Federal, que si confirma el procesamiento, pedirá el desafuero.

En la introducción de la resolución de más de 500 páginas, Bonadio describe el funcionamiento de la asociación ilícita que sitúa entre los años 2003 y 2015, durante los 12 años de gobierno kirchnerista. Para el juez se «hizo funcionar una maquinaria que le sacaba con procedimientos amañados dinero al Estado Nacional en detrimento de la educación, la salud, los jubilados, la seguridad» y lo hacían «para distribuir coimas a funcionarios corruptos a cambio que, por avaricia y codicia, ese selecto grupo de empresarios también se llenara los bolsillos mediante su participación en licitaciones o concesiones, sosteniendo a posteriori un discurso acomodaticio y cobarde, pretendiendo haber cedido a las presiones oficiales, en bien de cuidar sus empresas y los puestos de trabajo de sus empleados».

El mecanismo según Bonadío

Para ganar una obra pública, la explotación de un corredor vial, una concesión de transporte ferroviario o ser beneficiado con la asignación de subsidios al transporte automotor o empresas prestatarias de bienes y servicios por cuenta y orden del Estado Nacional, una empresa o grupo de empresas -UTE- entregaban un porcentaje de lo que el Estado Nacional les pagaba, a los funcionarios que Néstor Carlos Kirchner y Cristina Elisabet Fernández designaban para esos menesteres a fin de recibir esos «retornos» o «coimas».

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