BUENOS AIRES.- Raúl Horacio Copetti, Ricardo Barreiro, y Roberto Sosa, completaron la lista de las detenciones ordenadas por el juez Claudio Bonadío, que investiga el pago de coimas a funcionarios por parte de empresarios contratistas del Estado durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Dos días antes habían sido detenidos, Fabián Gutierrez, quien ya pidió declarar como arrepentido,  y Daniel Álvarez. Todos fueron secretarios presidenciales y según contaron testigos, eran quienes trasladaban los bolsos con dinero que viajaban en el Tango 01, la aeronave oficial. LA NACIÓN/Mariela Arias.-
Roberto Sosa
Roberto Sosa, 59 años, es quizás el menos conocido del equipo de secretarios privados de los Kirchner, tejió su vínculo cuando ingresó al área de protocolo de la gobernación santacruceña, allí también conoció al fallecido Daniel Muñoz. Aunque en los registros oficiales solo aparece como empleado del ENARGAS en el 2007, y en la secretaria general de la presidencia en 2008, siempre fue un hombre cercano a los Kirchner, solía manejar los autos que los esperaba en al aeropuerto de esta ciudad cada viernes, cuando llegaban a bordo del Tango-01. “Sosa, Muñoz, Copetti, todos eran del mismo bando, pululaban en torno a Kirchner”, recuerda un ex funcionario de la gobernación. Sosa se entregó ayer en Comodoro Py hace dos años protagonizó un hecho policial que despertó un tendal de sospechas. Durante la madrugada fue herido a golpes luego de haber sido privado de su libertad durante tres horas por dos delincuentes, que luego fueron detenidos y vinculados con una unidad básica del PJ. Los malvivientes que se lo llevaron cautivo de su casa a bordo de una camioneta lo llevaron desde su vivienda en la calle Labaké al 100, en el barrio Jardín hasta barrio El Puerto. De acuerdo a la denuncia de la mujer de Sosa, dos hombres se presentaron en la puerta de la casa, preguntaron por Roberto y cuando éste los atendió se lo llevaron por la fuerza. La policía detectó la camioneta, y tras una guardia frente a un domicilio, rescató a Sosa y apresó a los delincuentes. Sosa, debió ser trasladado al hospital regional para ser atendido por los golpes recibidos. Del caso trascendió que los secuestradores le exigían que entregue dinero que supuestamente guardaba el ex secretario presidencial. Uno de los testigos de la causa, lo sindicó como el encargado de recibir los bolsos que llevaban a Río Gallegos a bordo del Tango 01. Actualmente tributa como monotributista y esta dado de alta como prestador «de servicios empresariales».
Raúl Copetti
Raúl Horacio Copetti, nació en Córdoba, en los años 80 llegó a Santa Cruz y pasaría por varios cargos públicos menores hasta recalar en el puesto que le dio poder: ser tesorero del Frente para la Victoria, el codiciado fondo de aportes partidarios que Nestor Kirchner consolidó a partir de un aporte voluntario por descuento bancarizado que realizaban gran parte de los empleados públicos de todas las categorías. Su único cargo político de relevancia lo ocupó en la sub secretaría de interior en la provincia, pero en los hechos, era quien manejaba los fondos del partido con orden estricta de Kirchner. “Si vos querías abrir una unidad básica en un pueblo, le decias a Lupin (el apodo local de Kirchner), si el estaba de acuerdo, te decía, andá a hablar con Copetti”, recordaba ayer un peronista con larga historia en la política vernácula. Intentó abrir una línea interna dentro del FPV, se unió con otros funcionarios oriundos de Córdoba y creo «la COP». La rebeldía duró el tiempo que le llevó a Kirchner enterarse y desbaratarla. Copetti volvió al FPV y ya no se iría. Con la partida de Kirchner a la presidencia, él se mantuvo en la provincia y su último cargo público que ocupó fue en el directorio del privatizado Banco Santa Cruz, del cual se fue de un ruidoso portazo que incluyó una solicitada en los medios locales en el 2009. No está aquí muy claro, cómo logró en poco tiempo, construir un imperio: empezó en El Calafate con la construcción del imponente hotel Imago, ubicado en la salida de la localidad, hoy administrado por E.T.P. una empresa, domiciliada en Córdoba y creada en 2005 junto a su hijo Pablo, conocido competidor en el Rally Dakar. Estuvo casado durante años con Silvia Esteban, titular del Consejo Provincial de Educación en dos oportunidades y diputada nacional. Al hobby de la pesca en los lagos patagónicos, lo profesionalizó con emprendimientos de turismo y pesca en la Patagonia. En el 2009, partió hacia San Martin de los Andes, Neuquén y ya solo volvería a Santa Cruz, de pesca.
Ricardo Barreiro
Ricardo Barreiro, 61 años, es el hombre que compartió la intimidad con Néstor Kirchner en El Calafate, lo acompañó en política. fue cuidador de la residencia que los gobernadores tiene aquí y tejió una relación cercana con el matrimonio Kirchner, al punto que su hijo, Pablo, fue durante varios años, el secretario privado que había que sortear para hablar con la expresidenta, Cristina Kirchner. Barreiro nunca fue discreto y quizás por ello ayer también quedó detenido en la causa que investiga el derrotero de fondos públicos que fueron destinados al pago de coimas. Durante años hizo gala de sus vínculos presidenciales y con su agenda de negocios llegó a todo el país: fue embajador cultural de Clorinda, Formosa, coordinador en el ministerio de Cultura de Entre Ríos, empresario polirrubro en Santa Cruz, Tucumán y fue nombrado en el estado nacional, del cual ya había sido exonerado en 1991. Fue en ese año donde afianzó su cercanía con Néstor Kirchner, ya vivía en El Calafate y era uno de los tres peronistas que bancaron a Kirchner como candidato a gobernador frente al poderoso Arturo Puricelli. Kirchner ganó y la unidad básica, que estaba donde hoy hay una rentable pizzería, pasó a la historia. Allí empezó a tejerse una relación férrea entre los dos, en la que estaba claro quién era el poderoso. Nadie duda en El Calafate, donde todos lo conocen como “el Gordo Barreiro”, que ese rol de secretario-asistente le garantizó línea directa con Kirchner y un pase libre para construir su emporio de negocios dedicados al transporte, hotelería, turismo, gastronomía y construcción. Barreiro tuvo la concesión de jet-paq y también fue contratado por Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna). Esta doble situación le valió quedar procesado en 2016 por la Justicia federal por “negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública”, por el juez Javier Leal de Ibarra. En 2012, fue investigado por posibles ramificaciones de las sociedades de Barreiro con la banda narco Los Monos, de Rosario. Fuente: La Nación. Foto portada: Winfo Santa Cruz