BUENOS AIRES.- Se cumplió hoy la nueva jornada del juicio oral que se le sigue a la familia Báez y una veintena de implicados en la causa que investiga el supuesto lavado de 60 millones de dólares, conocida como «La ruta del dinero K». La primer respuesta de Báez a la consulta sobre cómo se sustenta hoy económicamente respondió: «Era empresario». También declararon sus hijos. Martín, vive de la ayuda de sus padres, Luciana es ama de casa, Melina está empleada en una empresa de combustibles, y  Leandro es ex empleado, así respondió cada uno de los hijos de Báez ante el tribunal que los juzga por lavado de activos. El primero en subir al estrado hoy fue Lázaro Báez, quien apenas comenzó a responder las preguntas del tribunal declaró que «era empresario». Durante los años en que el matrimonio Kirchner ejerció la presidencia del país, el grupo Báez cuya empresa principal, Austral Construcciones, fue creada en mayo de 2003 días antes de la asunción del presidente Néstor Kirchner, fue el principal constructor de la obra pública en Santa Cruz por un monto estipulado en 46 mil  millones de pesos. A la par que construía obra pública a lo largo y ancho de la provincia, fundamentalmente rutas, el ex empleado del Banco Nación y del Banco Provincia de Santa Cruz, comenzó a crecer patrimonialmente invirtiendo en estancias, y adquiriendo chacras, terrenos, estaciones de servicios,  casas y departamentos, y una flota de vehículos de alta y mediana gama que superaban las 1.200 unidades. Comercios varios que explotaba a su nombre o el de terceros, entre ellos agencias de autos, locales de venta de neumáticos, restaurantes, y en medios de comunicación, un diario impreso en papel y una radio FM.  Hasta el tradicional club de fútbol, Boca Río Gallegos, se contabilizó entre los bienes que Báez adquirió durante su pujante carrera empresarial de la mano de los Kirchner. Los hijos también optaron por los negocios Luciana, Martín, Melina y Leandro Báez, los cuatro hijos de Lázaro Báez y su esposa Norma Calismonte, siguieron el camino del padre, ya al frente de negocios o como socios comerciales y en cuentas offshores, de allí que hoy estén implicados en la causa por lavado por la cual ya está detenido Lázaro. «Vivo gracias a la ayuda económica que me brindan mis padres», fue la respuesta de Martín Báez ante el Tribunal Oral N°4. Hace tres años a Martín se lo vio por televisión contando dólares en la financiera SGI conocida como La Rosadita en el lujoso barrio de Puerto Madero. Leandro Báez, dijo que es «ex empleado» y que trabaja en la empresa de un amigo. Luciana Báez, se reconoció  «ama de casa». Melina Báez manifestó que estaba empleada en una empresa de combustibles, de la que no dio más datos. Báez posee dos estaciones de servicios en Río Gallegos.