LOS ANTIGUOS.– Una delegación del gobierno de China visitó establecimitentos productores de cerezas para verificar la producción de esta fruta fina que será exportada a ese país asiático a instancias de los acuerdos firmados recientemente con la Argentina en la reunión del G20. “Tenemos el sueño que vengan nuevas inversiones a Los Antiguos”, señaló Alejandro Zimmerman, de la empresa Río Alara S.A. Hace 30 años, esta pequeña comarca del noroeste de Santa Cruz, sufrió la devastadora erupción del volcán Hudson que dejó tierra arrasada, aunque la esperanza quedó en pie y hoy vive los frutos de aquel renacimiento a fuerza de voluntad y trabajo.

Miembros de la delegación china

Los Antiguos vivió una nueva edición de la Fiesta Nacional de la Cereza, y esta vez festejó por partida doble, por un lado porque se cumplieron 30 años de la primera celebración que ofrendaron los productores a la madre tierra siguiendo una costumbre ancestral,  y porque además, en en el marco de esta celebración visitó la comarca una delegación del gobierno de China que vino a conocer dónde y cómo se produce la cereza que próximamente será exportada a ese país. Actualmente hay 200 has en producción que permite cosechar 1.100 toneladas de cereza (1,1 millón de kilos) en bruto, de los cuales se exporta el 50 %. Pero para abastecer el nuevo mercado asiático, los productores tienen que multiplicar su producción y los esfuerzos, sembrar nuevas tierras y esperar cuatro años para obtener la primera cosech, “eso, haciendo las cosas bien”, dice Federico Guenderain, Tesorero de la cooperativa Oasis,que tiene 16 socios, y es una de las dos que congregan a los productores locales. Alejandro Zimmerman, de la empresa Río Alara S.A. indicó que la presencia de la delegación China a la localidad de alguna manera implica el cumplimiento del protocolo para la exportación directa de cereza al país asiático. “Celebramos esta visita tan importante en la semana de la 30° Fiesta Nacional de la Cereza, es para implementar ese protocolo y que podamos exportar”, explicó.
“Tenemos el sueño que vengan nuevas inversiones y de ese modo se generen nuevos proyectos de inversión. Creemos que además habrá más volúmenes de producción, más trabajo y mano de obra”, agregó Zimmerman.
Por otra parte, sostuvo que la Empresa Río Alara junto con la Cooperativa El Oasis, trabaja de manera conjunta y desde hace años llevan adelante inversiones en plantaciones de cereza. “Hoy contamos con doscientas hectáreas con plantaciones de cereza. Lo que proyectamos a partir de las exportaciones, es incrementar las hectáreas de producción y podemos duplicar o triplicar lo que tenemos hoy”, remarcó. En ese sentido, señaló que esta apertura al mercado asiático, es un avance muy importante para la provincia y la localidad. “Además de interiorizarse acerca del proceso que implica la producción de cerezas, los funcionarios chinos hicieron una auditoria relacionada con lo documental y de trazabilidad en cuanto a la calidad de la fruta. Es una fruta casi orgánica. Todo lo que se emplea para producir la fruta en este valle, está permitido por SENASA, las empresas internacionales y los países”, detalló.

Pesado y embalaje de cerezas

Son 5 las provincias productoras de cereza: Mendoza, Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. La cereza de Los Antiguos, se exportan a la Unión Europea, Estados Unidos, Emiratos Árabes, Singapur, Hong Kong y el ingreso al mercado chino será de gran proyección. En 2016 Los Antiguos fue el principal exportador de cerezas de la Argentina. No fue un milagro, sino el producto del esfuerzo y la perseverancia de un pueblo que no solo se sacó de encima la ceniza corrosiva, sino también el pesimismo y la desesperanza que se había instalado en la población luego de la devastadora explosión del Hudson.

La tarea de selección de la fruta fina la realizan en su mayoría mujeres

Los Antiguos, de las cenizas a las cerezas En agosto de 1991 Los Antiguos había quedado sepultado bajo las cenizas del volcán chileno Hudson cuya erupción causó estragos en varias poblaciones de Santa Cruz, pero cuyo impacto inmediato y directo lo sufrió la esta localidad del noroeste de Santa Cruz, distante a 103 kilómetros. Sin embargo su población no se entregó a la desesperanza y comenzó a reconstruir lo que el volcán había destruido. A su paso las cenizas hicieron estragos: provocaron la muerte de medio millón de ovejas, y cientos de personas fueron afectadas principalmente en vías respiratorias y digestivas, Viviendas y autos sufrieron daños por el efecto corrosivo de la ceniza, y muchos pobladores decidieron autoevacuarse ante la incertidumbre del comportamiento del volcán que continuaba arrojando cenizas y se mantenía activo con el paso de los días. A las consecuencias sobre la salud de las personas y los daños en la viviendas, se sumaba la pérdida de la cosecha de la cereza ya que la ceniza del volcán arruinó plantaciones y dejó tierra arrasada. La nube de cenizas arrojada por el volcán alcanzó los 12 mil metros de altura y los fuertes vientos la desplazaron hasta más de 200 kilómetros hacia el este. La ceniza acumulada en el suelo tuvo un espesor de entre 45 centímetros y un metro. Luego de la erupción del Hudson cuya actividad eruptiva se prolongó hasta diciembre de 1991, muchos pobladores y productores ya sin esperanzas de revertir el efecto devastador del volcán, comenzaron un lento éxodo, la mitad de la población había abandonado el lugar. Lo habían perdido todo y ya nada volvería a ser igual, pensaban con las evidencias que le otorgaban la razón. Sin embargo hoy, 30 años después, aquella desgracia solo es un triste recuerdo que paradójicamente marcó un nuevo renacimiento a partir del trabajo y la producción.

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