Por Héctor Barabino.- Más allá de que la oferta salarial a los maestros de un 10% de aumento a abonarse en julio es a todas luces una invitación al rechazo con la sola intención de abrir un nuevo round en la refriega con los gremios docentes que preanuncia otro año más perdido en Educación, el gobierno aprovecha para enviar un mensaje al universo de los 70 mil estatales que como todos los años observa atento qué negocian los docentes para ver que les deparará el destino en el bolsillo propio. La Administración pretende tirar de la cuerda del salario estatal hasta donde de, en lo posible pagar 10 por ciento más en sueldos cuando la recaudación nuevamente crecerá, se estima, hasta en un 50 por ciento según el indicador de este mes. «Es lo que hay» les dice fuerte el gobierno a ADOSAC y AMET para que escuchen también los demás gremios de la administración central APAP, ATE y UPCN, que son los que marcan la pauta de lo que luego negociará el resto de los sindicatos. Si tomáramos en serio el provocador ofrecimiento de 10% a los maestros (y al resto de los estatales) con el sueldo de junio a cobrarse entre el 5 y el 30 de julio, para ese entonces cuando comience a hacerse efectivo el incremento salarial, el gobierno ya habrá recaudado en promedio 25% más de Coparticipación Federal de Impuestos, los que se transfieren automáticamente a la provincia en forma diaria y actualizado de acuerdo a la inflación.
En los 26 días transcurridos de febrero la provincia ya ingresó a sus arcas un 50% más de coparticipación federal que en febrero de 2018. De $ 910 millones ingresados el año pasado, febrero de este año promediará los $ 1.400 millones en recaudación solo de Coparticipación. (Ver planilla).
Otro indicador de la mejora en los ingresos a la Provincia es el incremento en el Fondo de Financiamiento Educativo, que pasó de 4.26 millones de pesos diarios a 6.2 millones. 10 puntos de aumento a los maestros equivale a unos 50 millones de pesos más de erogación mensual. Las regalías que se perciben quincenalmente se liquidan a valor dólar por lo tanto no sufre los efectos de la inflación, y la recaudación provincial de la ASIP que si bien es menor, por tratarse de un impuesto también se percibe de acuerdo a los valores reales de la inflación. Está claro que en este esquema el único que sufre el impacto de la inflación es el asalariado que ve devaluarse todos los meses su sueldo. ¿Que la inflación es reponsabilidad de la política económica del gobierno de Mauricio Macri?, es verdad. Pero esta desgracia no resiente las arcas provinciales como alega el gobierno de Alicia Kirchner, sino que por el contrario, el aumento de la inflación se traduce en mayores ingresos a la provincia. Esta ecuación perversa ya fue reconocida por el propio ministro de Economía, Ignacio Perincioli. «Éxtasis», para un gobierno que montó el relato de «la provincia quebrada», (autolesionada en realidad) y a paritr de allí se propuso equilirar las cuentas y lo logró, milagrosamente, pasando de un déficit de 7.800 millones de pesos en 2018 a un superávit de 1.400 millones en el corriente presupuesto. Los 9 mil millones de pesos que marcaron la «milagrosa» recuperación presupuestaria, son los que faltan en los bolsillos de estatales y jubilados. Elixir de la eternidad, para una administración cuya matriz es «hacer caja» para financiar el clientelismo que garantice la continuidad en el poder por otros 28 años. Fuente: Ministerio de Economía de Nación