BUENOS AIRES.- En una nueva declaración como arrepentido, esta vez ante el juez Claudio Bonadío, el contador Víctor Manzanares confesó que en 2006 guardó en su domicilio una suma de entre 20 y 30 millones de dólares, y otros 8 millones de dólares en una caja de seguridad en el Banco Santa Cruz. Dijo que el dinero se lo había dado el ex secretario Daniel Muñoz, y que Sebastián Eskenazi, del grupo que opera el Banco Santa Cruz, también escondía dinero negro. En una de sus declaraciones más impactantes de las cuatro veces que concurrió a los Tribunales,  el contador de los Kirchner, Víctor Manzanares, dio detalles sobre cómo él y Daniel Muñoz, escondían dinero que luego blanqueaban a través de la compra de propiedades. Dijo que a cambio de sus servicios la expresidenta Cristina Fernández, le había prometido la titularidad de un Registro de la Propiedad, pero que luego esa promesa no se cumplió. Manzanares habló de una suma de entre 130 y 150 millones de pesos, la suma total que se invirtió en Santa Cruz. También apuntó al banquero Sebastián Eskenazi, quien según los dichos de Manzanares hoy ante el juez Claudio Bonadío, fue quien recibió el dinero en Buenos Aires una vez que Muñoz decidió sacarlo de Santa Cruz.  Agregó que Eskenazi y Muñoz eran quienes tenían las llaves del lugar donde se escondió el dinero. Esnekazi, mediante sus voceros, desmintió esta tarde ante el diraio La Nación, haber recibido ese dinero. «El Grupo Petersen denuncia que tal versión es falsa y maliciosa y forma parte de la misma maniobra de desprestigio que ciertos personajes oscuros intentan impulsar desde hace tiempo para ensuciar a la familia Eskenazi y al Grupo Petersen, luego del fallido intento de extorsión del año 2017, por el cual están procesados por la Justicia», agregó la empresa a través de un comunicado. Cabe recordar que Víctor Manzanares, fue el síndico en representación del estado provincial en el Banco Santa Cruz, cargo que asumió tras la privatización de la entidad y ejerció hasta su detención en julio de 2017. El periodista Hernán Capiello, publicó en La Nación detalles de la declaración de Manzanares. Un primer contacto con el dinero, según relató, fue en 2006, cuando se encontró con Daniel Muñoz en la Casa Rosada y luego en Río Gallegos. Lo citó en la calle Teófilo de Loqui, una cortada. Muñoz le pidió si podía guardarle por unos días unos bolsos y mochilas porque habían tratado de robárselos. Así le paso a su camioneta unos 15 bolsos y mochilas. Cuando Manzanares le preguntó a Muñoz qué contenían, lo miraron con cara de asombro y le dijeron que no era otra cosa que dinero. Le ofrecieron entonces entrar en el negocio. Manzanares dijo que se tentó y guardó en un entretecho de su casa los bolsos y mochilas. Algunos tenían candado. Había en total entre 20 y 30 millones de dólares. Sabía que lavaba dinero negro. Al poco tiempo puso 8 millones de dólares (en billetes de 500 euros y billetes de dólares) en una caja de seguridad de su padre en el Banco de Santa Cruz. A partir de entonces, en abril de 2006, empieza el proceso de inversión, en que Muñoz le pidió que formara la sociedad Madaco para comprar propiedades, entre ellas, un departamento en la avenida Kirchner 952, en el centro de Río Gallegos. Manzanares tenía la llave. Ahí siempre había entre 3 y 4 mochilas con 2 millones de dólares cada una en promedio y cuando necesitaba comprar algo a pedido de Muñoz, sacaba la plata de ahí. Manzanares retiraba los bolsos del aeropuerto. Una vez en la pista se acercaba a la bodega del avión y bajaban dos valijas grandes. Llevaban ese dinero hasta la casa de la madre de los Kirchner, en la calle 25 de Mayo, y en la puerta entregaba la carga. Muñoz salía con un bolso con US$ 2 millones. Subía al auto, hacía una llamada e informaba que el operativo había sido exitoso. La mochila quedaba en la oficina de la caja fuerte en la avenida Kirchner 952. Fuente: La Nación