RIO GALLEGOS.- En el año 1967 el matrimonio integrado por la farmacéutica Gilda Giglio y Eliseo Llaneza inauguraron su primera farmacia “Del Pueblo” como un negocio que tenía como lema el servicio a la comunidad. El emprendimiento familiar creció exponencialmente. Cincuenta años después el Grupo Autofarma quedó en el escrutinio público ante las revelaciones del contador Alejandro Manzanares que indicaron que el crecimiento se hizo con fondos provenientes del lavado de dinero aportados por el fallecido exsecretario presidencial,  Daniel Muñoz. “Desafiando climas adversos, no sólo meteorológicos, sino políticos y económicos, la Empresa fue convirtiéndose en un emblema de la ciudad”, así se presenta la empresa en su página web en la que agrega cómo se sumaron al proyecto los hijos de los fundadores, Rubén y Daniel Llaneza, y a principios del 2000 Carlos Temístocles Cortez. Si bien no lo aclara, una relación de estrecha amistad los une a los tres. Manzanares en sus extensas declaraciones ante el fiscal Carlos Stornelli y el juez federal Claudio Bonadío detalló cómo Daniel Muñoz pagó U$S 8,5 millones en el año 2008 para comprar el 50% del paquete accionario de la firma, y cómo a partir de ese paso, empezó a inyectar dinero. Apuntó a Cortez como el vínculo directo con Muñoz, y reveló que el exsecretario de los Kirchner ingresó a su mujer Carolina Pochetti en el negocio, para no figurar él en forma directa. Pocas empresas privadas en Santa Cruz, salvo Austral Construcciones, crecieron tan exponencialmente como el Grupo Autofarma. El crecimiento del rubro farmacéutico y una aceitada relación con la obra social provincial no alcanzaban para explicar la proliferación de farmacias del grupo en la última década. Manzanares, en su declaración da pistas y aporta datos que explican una historia que se escribe en el mostrador de cada farmacia Auforma de la región. Manzanares detalla que en el año 2007, -cuando él ya llevaba un par de años recibiendo bolsos de Muñoz y buscándole negocios donde “invertir” el dinero negro para reconvertirlo en blanco- Horacio Huecke le ofreció a Muñoz el 100 por ciento del paquete accionario del Grupo Llaneza. Muñoz le consulta a Manzanares, éste le desaconseja la inversión, y le pide discreción porque entonces, era el contador de los Llaneza y estaba al tanto de la situación financiera complicada que tenían y del stock limitado que rotaban entre sucursales. Siempre según el contador, en el año 2008, Muñoz decide comprar el 50 por ciento del Grupo Llaneza y la compra se formaliza por 8 millones y medio de dólares que se pagaron en efectivo. “Una parte, aproximadamente el 50 por ciento, se la pague yo personalmente en Río Gallegos con el dinero de la caja de seguridad del Banco de Santa Cruz y del departamento que estaba en Avenida Kirchner. Otra parte la pagó Muñoz en Buenos Aires», explicó minuciosamente Manzanares. Agregó que «Por la compra del Grupo Llaneza recibí el 15 por ciento, y le obsequié la mitad a Carlos Cortez, para que vea que estaba dispuesto a compartir las comisiones de las operaciones y así ganar su confianza”, precisó Manzanares. Ese mismo año, Muñoz “empieza a inyectar dinero en negro en el Grupo Llaneza. Se compran dos farmacias en El Calafate de un tal Minic, y una en Rawson. Cortez era un manipulador se jactaba de cosas como que eran de su creación intelectual cuando en realidad eran de otros. Por su amistad con los Llaneza empieza a gestionarle negocios, y transforma las farmacias en una cadena importante», aseguró el ex contador de los Kirchner que en julio cumplirá dos años en prisión, ahora alojado en un destino desconocido como arrepentido. En su declaración y para que no queden dudas, Manzanares remarca: “Daniel Muñoz inyectaba en el Grupo Llaneza el dinero a través de Cortez, le entregaba el dinero en Buenos Aires». Contó además que cuando Daniel Muñoz «decide comprar tres departamentos en Miami, Cortez le encomienda a Mossak Fonseca crear la sociedad CAPE FAIRWEATHER”, señaló. «Magallanes aguanta» Relató que por esta operación viajó junto a Cortez «vía Punta Arenas, hasta Miami. Una vez allí, Cortez le pide que lo acompañe a un self storage (una suerte de lockers o lugares de almacenamiento de pertenencias) donde guardaba sus equipos de pesca. Durante ese viaje yo le propongo a Cortez comprar un laboratorio, en ese momento llamamos a Muñoz por teléfono y le decimos si eso era posible y él contesta ´Magallanes aguanta´, refiriéndose a una tienda de Rio Gallegos que era muy importante y dándonos a entender que esa compra era posible”, sostuvo Manzanares. Los detalles anteriores Manzanares los brinda en la primera acta de declaraciones ante la justicia en su intento porque sea tomado como arrepentido en la causa. Sin embargo, no sería todo lo que contaría sobre Autofarma, sino que en la tercera acta de confesiones, Manzanares busca que no queden dudas del rol de presunto lavado que las farmacias tenían. “En las oficinas del contador Pablo Varela, a las que asistí, se resolvió formalizar las actas de las sociedades del Pueblo, Llaneza y Asoc. Sa y Del Sur S.A., transformando los retiros de dinero de Muñoz en operaciones de mutuos.”, indicó Manzanares, y agregó que «un principio Cortez, trató de ocultar a Muñoz y Pochetti en el paquete accionario de las farmacias, hasta que en un momento esto fue superado», dijo. El contador se explayó también sobre el modo en que Muñoz siguió realizando inversiones con las empresas del Grupo Llaneza o a través de ellas y menciona la compra de la firma de nebulizadores San Up. “Recuerdo que viajamos con Cortez a Buenos Aires, aproximadamente en el año 2010. Nos alojamos en un Hotel sobre Av. Callao, entre Santa Fe y Arenales, y Cortez hizo venir a una persona para reunirse con nosotros. Recuerdo que el nombre era Juan Cruz Arice o Erice, que está mencionado en la causa. Cortez me dijo que Juan Cruz pertenecía a una familia tradicional de la Argentina, con mucho prestigio social y que su especialidad eran las finanzas internacionales. Yo estimo que este hombre, Juan Cruz, tuvo que ver con el armado del entramado internacional para el ingreso de Muñoz, a través de los hermanos Llaneza y Cortez, en la empresa San Up.”, reveló Manzanares. Sobre el final, llanto, arrepentimiento y perdón El testimonio del contador Víctor Manzanares es uno de los más reveladores en cuanto a los datos que aportó a la causa que investiga hechos de corrupción durante las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner. Los detalles que brindó sobre firmas comerciales, nombres y lugares, y la entidad del propio Manzanares quien durante más de 15 años fue contador de los Kirchner y Sindico en representación del estado provincial en el Banco Santa Cruz, tornan verosímil su testimonio. Aunque cada uno de los párrafos de su confesión deben ser corroborados y suficientemente probados por la justicia, las personas aludidas tienen derecho a defenderse públicamente, replicar y desmentir los dichos de Manzanares. El testimonio final del contador tuvo una carga emocional que el propio autor quiso expresar y dejar por escrito en la causa. «Por último, quiero asentar que en este momento casi culminante de mis declaraciones, llega un momento en el que quiero pedir perdón por mis actos. En primer término lo quiero hacer a los señores Fernando Diego García, Rodolfo García Leyenda, Fernando Casal y Wenceslao Penci, todos fallecidos, quienes fueron grandes amigos de mi padre”. Entre lágrimas manifiesta “Me tuvieron en sus brazos siendo bebé. Fueron como tíos postizos, tuvieron muchos sueños por mí y siento haberlos avergonzado. También quiero pedir perdón a mi familia, a mi esposa, a mis hijos, al pueblo de mi ciudad de Río Gallegos, para quien pude haber lucido como una estrella pero les fallé al decidir ingresar en las tierras de la oscuridad. También al pueblo de mi Provincia y al pueblo de mi Nación. No pretendo que el beneficio sea concedido, pero sí es mi necesidad realizar esa solicitud. A Dios ya se lo he pedido en muchas oportunidades en Marcos Paz y con él pude obtener una confesión, a través de un Sacerdote, como hacía mucho tiempo no lo había tenido», concluyó Manzanares.