RÍO GALLEGOS.- El próximo 21 de mayo cuando los dos acusados por el asesinato de Marcela Chocobar, perpetrado en septiembre de 2015 se sienten en el banquillo ante el Tribunal Oral para ser juzgados, los familiares de la joven trans renovarán su última cuota de esperanza para que los jueces consideren el pedido de cambiar la carátula de homicidio simple, impuesto por la jueza Rosana Suárez, por el de crimen por odio con perspectiva de género.
El 6 de septiembre de 2015 a la salida de un Pub, Marcela Chocobar, abordó un automóvil cuyos ocupantes la invitaron a participar de una supuesta fiesta por el cumpleaños de uno de ellos. El domicilio de destino fue la vivienda de la calle Gregores, perteneciente a la empresa Kank y Costilla de Martín Báez.
Oscar Biott y Angel Azzolini son los principales acusados de haber cometido el crimen, el primero como autor material y su compañero como encubridor, ambos están detenidos desde abril de 2016.  Ayer el diario La Opinión Austral reprodujo una comunicación telefónica entre ellos, en el que Biott le proponía a Azzolini acordar una estrategia para declarar en el juicio que a Marcela «se la comieron los perros» que vagabundean por el barrio San Benito adonde supuestamente Biott llevó a la víctima con vida y luego apareció descuartizada.
La secuencia es tan brutal como el acto que culminó con la vida de Marcela. Una semana después de su desaparición, apareció el cráneo, su peluca rubia, el tapado y una de sus botas blancas. El resto del cuerpo nunca fue hallado.
«Durante mucho tiempo salimos con palos y rastrillos a buscar el cuerpo de mi hermana”, contó Judith Chocobar,  una de las hermanas de Marcela.

El crimen conmocionó a la ciudad y tuvo repercusión nacional por la alevosía con que se perpetró. Concitó además la atención de la Asociación de travestis, transexuales y transgéneros (ATTTA), de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), y del Instituto Nacional de la Mujer quien pretendió presentarse en la causa como amicus curae pero no fueron admitidos.

Los familiares no dudan que a Marcela la mataron por su condición de mujer transgénero. “Fue tal el ensañamiento que entre ellos la llamaban ´el perro envenenado´ “, comenta Judith aludiendo a un mensaje de texto entre los dos acusados, que consta en el expediente.

Un elemento que según los familiares entorpeció la investigación es que la casa adonde la llevaron a Marcela pertenece a una empresa constructora propiedad de Martín Báez, el hijo de Lázaro. “El vínculo de uno de los asesinos de mi hermana con Báez tuvo mucho que ver con que hasta hoy no aparecieran los restos de Marcela”, sospechan.

Los familiares fueron convocados por la Secretaría de Derechos Humanos

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El encuentro se realizó con el fin de discutir temas relacionados con el juicio que inicia este 21 de mayo. La Secretaría de Estado de Derechos Humanos dio a conocer públicamente que  «acompaña en el reclamo por el cambio de carátula de homicidio simple a homicidio agravado, por odio identidad de género, respondiendo a la autopercepción de género de Marcela Chocobar», aseguró. «Es importante para toda la sociedad que hechos tan aberrantes tengan una condena ejemplar y se dé una respuesta a la familia» declaraba Nadia Astrada, Secretaria de Estado de Derechos Humanos, del Ministerio de Desarrollo Social.