EL CALAFATE.- Cada vez más el histórico Paraje La Esperanza se integra al mapa urbano de las localidades del suroeste de la provincia. Ayer colocaron nuevos carteles de señalización que advierten al viajero el ingreso a «zona urbana». Hace tres semanas Servicios Públicos colocó un semáforo de disminución de velocidad, y ayer personal de Vialidad Provincial fijó tres carteles con la leyenda «Paraje La Esperanza Zona Urbana», que alertan al viajero sobre la existencia de este histórico poblado de 30 habitantes que a pesar de su cercanía con la capital provincial y de ser ruta de conexión hacia Río Turbio y El Calafate, sufre la indiferencia de los sucesivos gobiernos. Los carteles fueron enclavados en los tres ingresos a La Esperanza, tanto por la Ruta 5 como por la Ruta 40 «Esta vez no pagamos un peso«, cuentan los pobladores, y el dato no es menor. A pesar de su ubicación estratégica para los viajantes, el turismo y la actividad petrolera, La Esperanza es un pueblo que carece de los servicios básicos, y lo  poco que tienen lo lograron con el esfuerzo propio que incluye el económico, y con un mínimo aporte del estado. El semáforo que colocó SPSE hace tres semanas fue adquirido por los habitantes del lugar, la gente de la Estación de Servicios, y hasta el personal de enfermería y policías aportaron económicamente para proveerse de un elemento sustancial para la seguridad vial. “Los autos pasaban a alta velocidad y eso era un peligro para nosotros”, cuentan los vecinos quienes quieren seguir progresando, “Hacen falta por lo menos dos semáforos más, uno con luz roja para los automóviles que vienen desde El Calafate, y otro con luz amarilla para el cruce cuando se retoma la ruta 5 hacia Gallegos”, es el nuevo objetivo que se propusieron. La falta de gas y el elevado costo que pagan para calefaccionarse En La Esperanza hay una veintena de casas, y una población estable de treita habitantes a los que se suman trabajadores de las empresas petroleras que pernoctan en viviendas arrendadas. Una de las mayores preocupaciones de los lugareños es la falta de red de gas que obliga a abastecerse con cilindros a un alto costo: “cada cilindro de 45 kgs cuesta  2.200 pesos y en invierno dura una semana, y el metro cúbico de leña cuesta 2.000 pesos, y se compran 15 metros para tres meses”, cuenta Roberto. EL 05 de octubre de 2015, SPSE licitó la obra de la red de gas para La Esperanza y adjudicó la misma a la firma Chimen Aike, SA., sin embargo la obra ni siquiera se inició En La Esperanza tampoco hay agua de red, “algunos tenemos pozos, y otros extraen de las vertientes naturales que hay acá cerca”, cuenta Roberto Escalante. Tampoco hay agua de red en el hotel ni en la estación de servicio, ni red cloacal.