EL CALAFATE.- Al cumplirse 50 días del corto circuito que obligó a evacuar el edificio de la Escuela Especial N° 5 Tenink Aiken, nuevamente padres y docentes realizaron un abrazo simbólico a la escuela. Piden al IDUV que concluya las tareas de reparación ya que a la fecha no hay avances en los trabajos.

Estaba previsto que en 45 días se iban a reparar los desperfectos ocasionados por un corto circuito que el 03 de septiembre obligó a evacuar el edificio de la Escuela Especial N° 5 Tenink Aiken.

Sin embargo no solo no se cumplió aquel plazo, sino que cuando faltan menos de dos meses para que concluya el año escolar, no hay certezas de cuándo el IDUV pondrá en condiciones el edificio.

Mientras tanto los alumnos concurren a los Jardines 10 y 63 y al CIC de Cerro Calafate.

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El periódico local Carta Abierta, publicó en su sitio web que en mayo bajo el título “Escuela Especial: diez años de esperanza y la ampliación no llega”, dio cuenta del contexto en el que se venía llevando a cabo la actividad educativa en la Escuela Especial Nro 5.

Detalla la existencia de “Instalaciones de plomo para el agua, persianas que no funcionan al igual que mochilas de baño, calefactores con cepo por mal funcionamiento, aulas sin puertas, accesibilidad restringida en espacios en que trabaja para la inclusión, paradoja del destino», y remarca que la Escuela originalmente fue creada para albergar a diez alumnos y hoy tiene casi dos centenares», recordó la publicación.

En la escuela se calefaccionan con caloventores eléctricos. 

Los pedidos de la cooperadora que no fueron respondidos

Desde marzo la cooperadora de Padres envío más de 15 notas a las autoridades detallando el estado del edificio.

En la institución cursan 40 alumnos, y hay cerca de 200 alumnos más que están integrados en las otras escuelas pero que desde allí se les sigue la evaluación y control.

La Escuela Especial 5 Tenink Aiken, funciona en una vivienda oficial del estado provincial que tiene una antigüedad de 33 años, no está debidamente acondicionada para el servicio especial que brinda, ya que ni las puertas o pasillos tienen las dimensiones requeridas para que se desplace una silla de ruedas. «En muchos casos los docentes y auxiliares trasladan a los niños a upa de un lugar a otro porque una silla de ruedas no pasa», detalló Natalia Paoletti, presidenta de la Cooperadora.