PUERTO DESEADO.– El domingo a la tarde Marta Alberta Montes, mamá de Millaray Cattani se sentó junto a su familia y algunos amigos de su hija frente a la casa del presunto violador de su hija, quien pese a estar mencionado en la causa que investiga la muerte de la nena, aún se encuentra en libertad. Su hija compartió la foto y el mensaje: «Así es la JUSTICIA en Puerto Deseado. Nosotros haciendo una sentada pacífica. Y el abusador con 8 policías»

La familia de Millaray Cattani se encuentra desde abril sumida en un doble calvario: al dolor de haber perdido a su hija de 15 años, que se quitó la vida en abril, se sumó la conmoción de haberse enterado, tras su muerte, que la chica había sido víctima de abuso sexual. Creen que esa fue la razón que la empujó a tomar su trágica decisión. Tras la denuncia, reclaman que no hay avances en la justicia Justicia provincial, donde se investigan los hechos.

«Nosotros seguimos esperando que después de tantos meses se pueda abrir el celular de Milla, y extraer la información necesaria que hay ahí,  pero es el día de hoy que eso no ocurre», aseguró Ayelén Catttani hermana de la adolescente a Winfo Santa Cruz.

«En la causa, en su momento eran cinco testimonios que contaban lo que Milla había sufrido, y en este último tiempo, dos adolescentes mas también hicieron parte de la denuncia y dieron  su testimonio con mas detalles, uno de ellos presenció cosas importantes», explica la joven que mantiene vivo, junto a su familia, el reclamo por justicia por su hermana.

«La familia, solo la familia, hicimos una sentada pacifica el domingo a la tarde. Eramos unas veinte personas, fuimos  y nos sentamos en frente de la casa de él, y llamaron a la policía. Y bueno en la foto la vemos a ella sentada pidiendo justicia y del otro lado, mas de ocho policías y un patrullero frente la casa de la persona que sigue en libertad, como si nada hubiera pasado», explicó Ayelén, quien relata que en Puerto Deseado se percibe mucha bronca e impotencia porque la causa de su hermana no avanza.

Millaray Cattani nació en Puerto Deseado y tenía 15 años cuando se quitó la vida. Vivía con sus padres y tenía una relación cercana con sus hermanos, en tanto cursaba la secundaria en el Instituto Salesiano San José, en esa ciudad portuaria situada 215 kilómetros al sur de Caleta Olivia. La joven no dejó pistas de lo que la llevó a la dramática decisión. Sin embargo pocas horas después de su muerte, un amigo de la chica le contó a la familia que ella había sufrido un abuso sexual cuando tenía 13 años, algo que solo habría contado entre sus amigos más cercanos.

El hecho fue confirmado a la familia por la mejor amiga de la menor, quien también lo dejó asentado en su exposición policial cuando la llamaron a declarar como parte de la investigación de rutina, a poco de conocida la muerte.