Hector Barabino
Por Hector Barabino

SANTA CRUZ.- La construcción de la Autovía Caleta Olivia – Rada Tilly no solo es un emblema de corrupción sino también una de las expresiones más palpables de la notabe capacidad del kirchnerismo para desconocerse a sí mismo, y reinventarse. En estos trances de amnesia selectiva es capaz de anunciar la misma obra media docena de veces, y siempre con el mismo espíritu inaugural y autocelebratorio que lo distingue.

La historia de la obra pública en Santa Cruz al menos de las últimas tres décadas, está plagada de irregularidades, sobreprecios, fallas de construcción, obras que se hicieron dos veces, otras que fueron pagadas y no se hicieron o fueron abandonadas, y otras que se prometen en cada elección y nunca se concretan.

Pero difícilmente exista una obra tantas veces iniciada, pagada, paralizada, vuelta a reiniciar, anunciada hasta el cansancio, y nunca terminada como la Autovía sobre la Ruta Nacional N°3 en el tramo que une Caleta Olivia con Rada Tilly.

Son 67 kilómetros de autovía en dos tramos, el primero desde Rada Tilly Chubut kilómetro 1843 hasta el kilómetro 1867 en el límite interprovincial con Santa Cruz, y el segundo tramo desde el kilómetro 1867 hasta el kilómetro 1708 en el ingreso a Caleta Olivia donde además se proyectó la Circuvalación en una tercera etapa.

La obra se licitó en 2008. El primer tramo de 24 kilómetros fue adjudicado a Kank y Costilla, en tanto que el tramo de 41 kilómetros dentro de Santa Cruz fue adjudicado en julio de ese año a Austral Construcciones de Lázaro Báez. El monto total de los trabajos ascendía a $674 millones, financiados con fondos nacionales. El plazo de ejecución era de 36 meses.

Pero los tres años nunca se cumplieron, y las obras comenzaron un proceso de dilación que atravesó las dos gestiones presidenciales de Cristina Fernández con Julio de Vido al frente del Ministerio de Planificiación Federal sin que llegaran a finalizarse.

Falló la empresa y también fallaron los controles del Estado Nacional que no solo avaló los incumplimientos de la constructora sino que además le pagó puntualmente las certificaciones con actualización de costos incluido. Así es que los $674 millones pautados en la licitación se multiplicaron por cuatro y Lázaro Báez terminó embolsando $2.892 millones.

Para entonces el tramo de la ruta en Chubut presentaba un avance de obra del 27%, y los trabajos de la autovía en Santa Cruz se habían cumplido en un 24%. La “Circunvalación de Caleta Olivia” presentaba un 43% de avance.

Los datos surgen de la causa juidicial que investiga conocida como «Causa Vialidad» que investiga el direccionamiento de fondos públicos a favor de la empresa Austral Construcciones.

Habían pasado siete años, desde 2008 al 2015, cuando Mauricio Macri a poco de asumir la presidencia dio por concluido el contrato con Austral Construcciones por incumplimiento, y convocó a una nueva licitación que recayó en CPC SA de Cristóbal López quien repitió la historia de Báez, cobró certificaciones y no concluyó la autovía sin fin.

Con diferencia de un año y por otras causas, Báez y López terminaron presos. El dueño de Austral por en una causa por Lavado de activos, y López por quedarse con la plata del impuesto a los combustibles.

Y catorce años después… “Esta obra es un acto de reivindicación y justicia para la Patagonia”.

«Había una decisión de complicar la gestión de la provincia de Santa Cruz”, repetían los funcionarios.

La frase la exhaló el viernes de la semana pasada el administrador General de Vialidad Nacional, Gustavo Arrieta, durante «la ceremonia de firma de contrato para la finalización de obra en la Ruta Nacional N° 3 que une el tramo entre Caleta Olivia y Comodoro Rivadavia», de acuerdo al parte de prensa de Gobierno.

“Esto no es magia», añadió la gobernadora Alicia Kirchner quien sin embargo reconoció que fue durante una reunión con el presidente Alberto Fernández en diciembre cuando frotó la varita: «le pedí la Autovía en la Ruta N3, obteniendo una respuesta muy positiva”, recordó.

Ni el presidente de Vialidad Nacional ni la gobernadora se hicieron cargo de los 14 años de historia de incumplimientos y de corrupción que acarrea la obra de la autovía. Prefirieron hacer un recorte de los cuatro años de Macri “con el espiral de endeudamiento más brutal que reconoce 211 años de historia de la República Argentina, había paralizado la obra pública«, se escuchó en el recinto de Casa de Gobierno donde se hizo el anuncio.

Ni siquiera cuando la locutora oficial leyó el nombre del «nuevo» adjudicatario Alicia Kirchner recobró la memoria: CPC SA se encargaría de los 41 kilómetros de pavimento entre Caleta Olivia y el límite con Chubut. Todo vuelve, habrá pensado Cristóbal López quien seguramente también se sintió reivindicado con la adjudicación.

Un pasaje del discurso de la gobernadora puso la cuota de realismo necesaria para comprender la importancia de contar con rutas seguras y acondicionadas, «tuvimos muchos accidentes y por eso para nosotros tiene mucho valor esta obra», afirmó Alicia Kirchner.

La corrupción mata, se puede agregar sin caer en tremendismos. Por la ruta 3 en el tramo Caleta y Comodoro Rivadavia circulan entre 5 y 7 mil vehículos por día según la época del año.

En lo referente al plazo de la obra, la Gobernadora expresó: “Ojalá el mismo se cumpla, ya que no es una obra para el gobierno de turno, es para los argentinos”, señaló Alicia, como quien es conciente de la historia de incumplimientos y abandonos de las empresas adjudicatarias.