EL CHALTÉN.- La justicia hizo lugar a la apelación del gobierno contra la cautelar que suspendía la obligación de los alumnos de presentar el esquema de vacunas para ingresar a las aulas. Por lo tanto rige la Resolución 147/22.

El juez de Primera Instancia de El Calafate, Carlos Narvarte, hizo lugar a la apelación con carácter suspensivo presentada por el Consejo de Educación y la Fiscalía de Estado, contra la cautelar que suspendió la obligatoriedad de exhibir el esquema de vacunas para ingresar a clases presenciales.

De este modo se ratifica la vigencia de la Resolución 147/22 que obliga a los alumnos no vacunados, a contar con el esquema de vacunación contra el Covid para poder tener clases presenciales regulares. Continuarán en contraturno y con horarios reducidos.

Esta nueva instancia judicial favorable al gobierno, vuelve a fojas cero las expectativas de padres que presentaron un amparo pidiendo por el acceso a la educación de sus hijos, y que el lunes, cuando se conoció la cautelar dictada por el juez Carlos Narvarte abrigaron la esperanza de que sus hijos podían volverían a ingresar a las aulas regularmente.

No obstante el gobierno no cumplió con medida judicial dispuesta por el juez Narvarte el lunes, ya que la directora de la EPP N°59 dijo que esperaba «autorización del Consejo de Educación» para permitir que los chicos no vacunados ingresaran a clases. La orden de Educación nunca llegó y la escuela no acató la orden judicial.

Desde el gobierno salieron al cruce de la resolución del juez Narvarte acusándolo de «tomarse atribuciones que no lo corresponden», según declaró el fiscal de Estado, Fernando Tanarro, argumentando que el juez se inmiscuía en las políticas sanitarias contra la pandemia.

El oficialista diario La Opinión Austral, fue más allá y publicó que el juez Narvarte «ordenó suspender la vacunación obligatoria», con el título de tapa: «Juez contra la salud».

Santa Cruz es la única provincia que exige el esquema de vacunas a estudiantes para poder asistir a clases.

La reacción de los padres surgió cuando se los notificó la noche del domingo 06 de febrero, que al día siguiente los alumnos que no hayan iniciado el esquema de vacunación contra el Covid, al día siguiente -el primer día de clases del ciclo lectivo- no iban a poder asistir a clases.

“Ese día, en el grupo de WhatsApp de padres de la escuela preguntaron qué chicos estaban vacunados. Algunos contestaron que sí, otros que no y otros no contestaron. Al día siguiente, el domingo a la noche, convocaron a una reunión con la directora provincial de Educación Primaria, Olga Rizzi, y la directora de la escuela. Pero no convocaron a todos los padres, sino a los que ellas consideraron o sabían que tienen hijos no vacunados. Y como muchos no se enteraron, no fueron más de 15 padres”, contó a La Nación, Aimé Bidan.

Añadió que el lunes, el día en que empezaban las clases, «padres y chicos estuvieron antes de las 7.30 para entrar a la escuela primaria. “Dijeron que, por ser el primer día, los dejarían ingresar a todos, pero que al siguiente no llevemos a los no vacunados. Preocupados, los padres nos quedamos en la vereda y, al rato, nos enteramos de que Rizzi mandó a pedir salón por salón que levantaran la mano los que no estaban vacunados. Los retiraron del aula delante de todos sus amigos y los llevaron a otro salón, al cuidado de un docente pero sin actividad”, afirmó.