LA ESPERANZA.- El puesto sanitario no tiene agua desde ayer a raíz de las bajas temperaturas que congelan la precaria conexión dispuesta al aire libre. Un particular se trasladó hasta el lugar con una máquina excavadora para cavar una zanja y poder enterrar las mangueras. El personal del puesto sanitario reclama que las autoridades no atienden debidamente los reclamos históricos. También escasea el gas ya que hay un solo zepelín.

Dos enfermeros y dos choferes conforman el plantel permanente que presta servicios en el Puesto Sanitario La Esperanza ubicado a 140 kilómetros de la capital provincial. Por allí transitan diariamente cientos de personas en vehículos que se abastecen de combustible en la única estación de servicio entre las rutas que unen los destinos de la Cuenca, El Calafate y El Chaltén.

El Puesto depende en forma directa del Hospital Regional.

Ayer el edificio se quedó sin agua, y uno de los enfermeros consiguió que un particular se trasladara hasta el lugar con una máquina excavadora y realizara una zanja de 10 metros de largo por 1 de profundidas para poder enterrar las mangueras de la precaria conexión.

«Lo que sucede es que las mangueras que proveen de agua al puesto están sobre la superficie, y no soportan las temperaturas bajo cero», comentó a Winfo Santa Cruz, Guillermo Rodríguez, uno de los enfermeros que cumple guardia de 15 días en el Puesto Sanitario.

Por las mismas rezones, el agua que abastece el edificio no es potable, «pero es la que usamos para la higiene del lugar y los baños», resume el enfermero.

El edificio de más de 300 metros se calefacciona con un solo zeppelín que cuando llega la etapa invernal tienen que racionar su consumo, «porque cada vez que se vacía hay que esperar que vengan reponerlo y mientras tanto no podemos quedarnos sin calefacción», relata Guillermo.

En cuanto al zanjeo realizado ayer, Guillermo comentó que fue posible gracias al gesto solidario de una persona «que desinteresadamente prestó su equipo de excavación para que podamos enterrar las mangueras que deben quedar protegidas para que no se escarchen y realizar una conexión como corresponde», detalló el enfermero.

La manguera por donde circula el agua que provee al Puesto Sanitario.

El puesto sanitario de La Esperanza es el más importante de la provincia por la jurisdicción que abarca, porque es un punto neurálgico por donde cruzan las rutas que llevan a El Calafate y El Chaltén, y también a las localidades de la Cuenca.

«Por acá pasan ocho colectivos diarios, cuatro de Argentina y cuatro de Chile, además de los vehículos particulares por turismo o por trabajo», cuenta Guillermo.

«Son 70 kilómetros a la redonda», precisa Guillermo, quien detalla que en el centro de salud pernoctan quince días dos enfermeros y dos choferes, «para atender emergencias no solo por si ocurre algún accidente en las rutas, sino también cuando las personas que viven acá requieren atención o necesitan vacunarse; o los trabajadores petroleros que duermen en los hoteles del Paraje, «calculamos, fácil unas 270 personas», afirma.

Agrega que también atienden los requerimientos de pobladores de otros parajes, como Tapi Aike y Las Horquetas; y las escuelas rurales de Kamusu Aike y Las Vegas.

La zanja de 10 mts de largo por 1 metro de profundidad cavada por un particular que decidió colaborar desinteresadamente.

Otros testimonios de habitantes del lugar aseguran que desde que se creó el puesto en 1979 nunca se hicieron las instalaciones de agua, ni proveyeron del gas suficiente envasado.

«Antes de la pandemia hubo un proyecto de obra que se iban a poner dos zepellines, hoy tienen uno para un edificio de 10 calefactores de mil calorías para mantener el edificio de más de 300 metros cuadrados», confirma el enfermero.

El reclamo del personal del Puesto Sanitario

El personal reclama básicamente que se disponga de un plan de mantenimiento del Puesto, «nosotros nos ocupamos por ejemplo de limpiar las cloacas cuando es necesario y no podemos esperar que vengan de Gallegos a solucionar estos problemas», señalan

Y piden que se cubra la Jefatura del Puesto Sanitario que está vacante, «sabemos que hay gente capacitada e idónea para cumplir ese rol que se ocuparía de estas necesidades que son básicas», describe el enfermero.

Las precarias instalaciones removidas.