Ing. Pedro Skvarca

EL CALAFATE.- El ingeniero Pedro Skvarca y el abogado Cristian Fernández, presentaron las dificultades ambientales que traerían las futuras represas para los Glaciares del Hielo Patagónico Sur, y las distintas instancias judiciales que un grupo de ONGs están llevando adelante para intentar impedir el avance de la obra por el riesgo de impacto ambiental. Durante dos horas, y con el auditorio del Glaciarium desbordado por el público en su mayoría local, Skvarca y Fernández dieron detalles judiciales y científicos, buscaron dar respuesta a las inquietudes planteadas, y resaltaron la importancia del compromiso ciudadano para pedir respuesta al Estado sobre los impactos ambientales e intentar detener las obras que en diciembre pasado se pusieron en marcha. Ambos coincidieron en la importancia de las recientes expresiones de científicos de gran relevancia internacional que reclaman a las autoridades nacionales más información sobre el campo de hielo antes de avanzar con las represas sobre el río Santa Cruz. En su mayoría se trata de glaciólogos que han trabajado en la región y rescatan la importancia del campo de hielo como reservorio de agua dulce.

Abogado Cristian Fernández

Por su parte, Cristian Fernandez, abogado ambientalista y representante legal de la Fundación Banco de Bosques, detalló que aún no está todo dicho sobre las represas sobre el río Santa Cruz, y recordó que la Corte Suprema aún debe responder el per saltum solicitado por la ONG ambiental que llegó al alto tribunal tras el rechazo en primera instancia a la cautelar que permitió al gobierno nacional que anuncie la puesta en marcha de la obra que depende de capitales chinos, por considerar que el Estudio de Impacto Ambiental presentado por el gobierno es insuficiente y deja abiertos interrogantes. En su presentación el abogado del estudio Sabsay & Asociados consideró que las obras de las represas vulneran el derecho ambiental por lo tanto piden la nulidad de los estudios de impacto ambiental presentados por el gobierno el año pasado, y detalló que el Estudio de Impacto Ambiental presentado por el gobierno “presenta también numerosos vicios como ser la ausencia de análisis de riesgos respecto del tendido eléctrico de alta tensión, omisión de análisis de alternativas de proyectos, ausencia de evaluación ambiental estratégica prevista en el art. 7 de la Ley 26.639, insuficientes relevamientos y campañas sobre la cuestión biológica”. También abordó en la charla lo expresado por el   Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales, IANIGLA, quienes en una carta enviada al ministerio de Ambiente advierten que existen importantes inconsistencias y omisiones en la información relativa a los glaciares de la cuenca del río Santa Cruz, lo que consideramos debería ser objeto de un estudio específico, en tanto que también aseguran que no fue evaluado el impacto en los glaciares que conforman el Campo de Hielo Patagónico Sur. Entre otros puntos también se recordó en la charla que el ministerio de Energía nacional tampoco consultó previamente a las comunidades originarias que habitan en el área de influencia directa e indirecta del emprendimiento. Por su parte el ingeniero Skvarca, el científico que más investigó los glaciares del Hielo Patagónico Sur y director científico de Glaciarium, considero que «no se realizó un estudio serio, exhaustivo e imparcial sobre el impacto de las represas en el Hielo Patagonico Sur y en los glaciares que descargan en el Lago Argentino». El científico también recordó que no hay ninguna estación metereológica en la parte alta de la Cuenca del Río Santa Cruz y una sola en la periferia, en referencia a la Estanción Metereológica Perito Moreno instalada por él mismo hace 22 años. También recordó que no se tuvo en cuenta los posibles eventos sísmicos de la zona, -el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) tuvo apenas tres días para opinar sobre el estudio de sismología cuando fue requerido por el gobierno nacional- entre ellos una posible erupción del volcán Lautaro y su impacto en las represas, «hubo tres en el pasado, visibles en imágenes satelitales, fotos aéreas  y en testigos de sedimentos extraídos en el Brazo Sur en 1993». Skvarca también se preguntó porqué a la hora de decidir la obra «no se tuvieron en cuenta las crecidas extraordinarias del lago Rico en las décadas del 50 y 60» y recordó que en 1966 el Lago Argentino registró una subida de 3 metros.