«La política parece estar renunciando a que se pueda cambiar la realidad y se está limitando sólo a cambiar nombres», dice el autor,  en su primera columna en la que analiza las mutaciones de los nombres de las alianzas y frente electorales, de una elección a otra. Una conjunción de iniciales y sílabas con un significado y muchas connotaciones.  Por Sebastián Tresguerres “Frente de Todos” es un nombre con complicaciones. En primer lugar, lo obvio: da para juegos de palabras con la palabra frente (ej.: “pero si ni dos dedos de frente tienen!”) y visualmente a uno se le viene a la mente la imagen de Cotillo liderando el espacio. La segunda complicación es qué y quiénes vendrían a ser ese “Todos”. Si fuera “Frente PARA Todos”, podría entenderse que es para gobernar para todos los santacruceños, pero al usar “de” (“DE Todos”) se complica un poco la interpretación, porque en realidad no es un peronismo de todos ya que Peralta (justamente el más peronista de todos) y Blassiotto quedaron afuera, así que es un Todos un poco destodizado. En tercer lugar, el género. El oficialismo santacruceño ha venido apostando al lenguaje inclusivo desde diversos estamentos y a través de los más variados funcionarios y periodistas militantes. ¿Por qué cuando las papas queman, y para lo más importante que existe en la vida de los políticos (las elecciones), no se llamaron “Frente de Todes” o de Todxs? Ah no, no, con las elecciones no se jode… El nombre de la principal alianza rival también tiene cosas para ser analizadas. “Unión para Vivir Mejor” (UPVM) ahora se llama “Nueva Santa Cruz”. Se saca la “Unión”, así que la nueva Santa Cruz quizás vaya a estar desunida, pero lo más significativo es que la alusión exclusiva a la provincia actúa cortando el nexo con Nación: se vuelve al territorio, se vuelve netamente a Santa Cruz, a politicar con lo nuestro. El “Vivir Mejor” anterior era mucho más genérico pero era positivo, feliz, desintoxicante, y podía dar por sentado mangazos presupuestarios a Nación. Ahora la Santa Cruz nueva está sola y bien despegada de Macri por las dudas, aunque no se sabe si será para mejor ya que ahora no hay ningún “mejor” a la vista. También llama la atención el cambio en la paleta de colores de su nuevo logo. De los multicolores alegres de UPVM pasamos a un monocromático violeta frío. ¿Tiene esto algún significado especial además del haber buscado cambiar drásticamente el logo? ¿Se está reconociendo que la alegría multicolor de Cambiemos fracasó y ahora nos ponemos más sobrios para gobernar en serio? ¿O el violeta surgió más al azar, más como suele ser lo típico: al que estaba liderando el photoshop mientras diseñaban las “Políticas de Flyers de Estado” le pintó el violeta, y a otra cosa? Su abreviatura, además, no es buena: “NSC”. La “N” inicial es negativa, la N representa la negación, es un comienzo negativo de siglas desde el punto de vista subliminal. Y si antes bromeamos con el Frente de Todes, también bromeemos ahora con que No Somos Costa. En cuanto a Peralta, fue por su lado y se llama “Santa Cruz Somos Todos”, que es una mezcla entre los dos anteriores. Esta no es una “nueva” Santa Cruz, es la Santa Cruz vieja y peluda de siempre, lo cual es coherente con el mate clásico de Peralta y con Peralta, que es un clásico en sí mismo, pero el “Somos Todos” es más certero que la expresión “Frente de Todos” porque habla de una Santa Cruz inclusiva y abarcadora, o sea que todos podrían sentirse aludidos aunque no militen en el espacio. El mate de Peralta, como suele verse en sus fotos de campaña, es bien grande, y adentro caben todos los que quieran cebar. El Frente de izquierda, a diferencia de las demás alianzas, no se pone muy revolucionario con el nombre. Siempre los frentes de izquierda se llaman algo muy parecido a “frente de izquierda”. En este caso “Frente de izquierda y de Trabajadores Unidad” (¿dando a mal entender que “izquierda” y “trabajadores” son dos cosas distintas, o sea que la izquierda no labura?). Estaría bueno que alguna vez la coalición de izquierda tuviera un cambio de nombre disruptivo, que varíe un poco más. Posibilidades que se me ocurren: “Marx Somos Todos”, “Unión para Quejarse Mejor”, “Vieja Santa Ideología”, “Santa Cruz Proletariamos Todos”. Lo más preocupante de todo esto que venimos viendo, sin embargo, y no sólo acá, es que la política parece estar renunciando a que se pueda cambiar la realidad y se está limitando sólo a cambiar nombres. Quizás podríamos probar con cambiarle también el nombre a las cosas, a ver qué pasa. Por ejemplo, a las “escuelas” podríamos pasar a llamarlas “secuelas”, y así los techos rotos que se caen encajarían con la realidad mucho mejor semánticamente, los objetivos al fin se cumplirían holgadamente. A las calles podríamos llamarlas “vías de tránsito con inclusión de baches”. A la Salud Pública podríamos llamarla “lo que importa es seguir vivos como sea, la Caja va y viene”. Y a “pago de haberes” lo llamamos “a ver si te pago”. A pesar de todo, terminemos con algo positivo y lindo: Santa Cruz sigue siendo una provincia hermosa. Che…, ¡qué buen nombre para una alianza!