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Foto: Telam Osvaldo Fantón

LA NACIÓN/EL CALAFATE.- Unos contrapuntos de payada que llegaban desde el Campo de Doma era el únicosonido que interrumpía la siesta en los jardines de la ex presidenta Cristina Kirchner , cuando se enteró que había sido imputada en la causa de lavado de dinero por el fiscal Guillermo Marijuan . Pese a que, a metros de su casa ocurría el ruidoso evento que generó más tránsito del habitual, en la casa ubicada en la zona de chacras de la ciudad, todo era silencio. Durante la tarde no hubo movimientos de autos, ni visitas ni amigos. Sólo la custodia repartida en dos camionetas en el ingreso de la tranquera al chalet y otra ubicada en el ingreso al hotel hicieron movimientos de autos, y recomendaron a la mínima guardia periodística mantener distancia. Pero nadie fue a ver a la ex presidenta durante la tarde. Ni siquiera su sobrina, la fiscal Natalia Mercado, quien la visita con frecuencia cuando ella está aquí. Desde el 10 de diciembre está Cristina Kirchner alejada del centro de la escena, a la que retornará con mucho estruendo el miércoles cuando declare ante el juez federal, Claudio Bonadio. Cuando llegue a los tribunales de Comodoro Py se encontrará con la movilización que prepara su hijo Máximo, cuatro meses de ostracismo habrán quedado atrás. La casa donde ayer estaba Cristina Kirchner en El Calafate; mañana volaría a Buenos Aires.Foto:Télam/Osvaldo Fantón Ayer, un puñados de vecinos -no superaban la decena entre adultos y niños- se convocaron en la plazoleta frente a la casona, con el canasto del mate. Sólo una remera con la cara de Néstor Kirchner hacían presumir que eran simpatizantes, pero ninguno se acercó a la tranquera. Los pocos turistas que quedan en la temporada baja, pasaban y preguntaban con curiosidad. El período de ostracismo de Cristina Kirchner terminará en las próximas horas: mañana, a las 19.30, partiría en un vuelo de línea a Buenos Aires, desde El Calafate, según informó @CasaRosadaAR, la cuenta de Twitter que el kirchnerismo utiliza para informar sobre la ex jefa de Estado. Frente a esta posibilidad, el kirchnerismo comenzó a movilizarse para recibirla en Aeroparque. En estos 120 días, Cristina Kirchner no viajó en avión. Vivió entre Río Gallegos y El Calafate, su custodia se vio reducida, se concentró en su familia, en la crisis económica de la provincia, y en las causas judiciales que la sobrevuelan. Con excepción de tres videos caseros y mensajes en las redes, no dejó huella pública. No fue al acto del 15 de febrero, con el que se celebra el Bautismo del Lago Argentino, en el que tuvo asistencia perfecta durante doce años. Quienes se cruzaron ocasionalmente con ella en estos meses, la vieron arreglada, impecable «pintada como una puerta» como suele decir ella de sí misma. En El Calafate se la vio con sombreros estilo country, pantalones cargo y pañuelos al cuello, siempre en colores claro. Así, accedió a que la filmen con teléfonos celulares en la puerta de su casa de El Calafate, donde los turistas -sobre todo los argentinos- hacían largas guardias ante la mirada atenta de los custodios. Ellos también recibían cartas que transmitían inquietudes y entregan a su secretario. Ese clima cordialidad y de fans no lo vive en Río Gallegos. La casa ubicada a dos cuadras de la costanera local mantiene la guardia de seguridad, pero nadie se amontona para registrar su salida. En esta ciudad vive al compás de la política. Su cuñada Alicia Kirchner gobierna la provincia, con un déficit atroz de $ 6700 millones, paros y movilizaciones de gremios estatales que reclaman paritarias y aumentos salariales. Cristina frecuenta la residencia de la gobernación, sobre la calle Alcorta, la casona de los gobernadores que ella habitó durante los doce años de la gobernación de su esposo, entre 1991 y 2003. Rumores de pueblo chico se apuran en asegurar que vive allí. Descartado. Al igual que el resto de la familia Kirchner sí frecuenta la residencia oficial. Como la fatídica noche del martes pasado, cuando los canales de TV mostraban la detención del empresario Lázaro Báez, al bajar de un avión privado en San Fernando. Báez de reconocidos vínculos con los Kirchner, hoy aparece cada vez mas alejado del círculo de poder. La gobernadora fue la vocera inesperada de este enfrentamiento entre las dos familias poderosas. «Por favor, jamás» fue socio de los Kirchner respondió con contundencia y disgusto, al ser consultada por los vínculos entre la dos familias. La mesa familiar de Cristina Kirchner estuvo atravesada por la política provincial. A su cuñada gobernadora, se le suman su hijo diputado nacional y su nuera, Rocío García, ministra de Salud. Sus sobrinas completan el cuadro: Romina Mercado preside Hotesur y esta designada en la fiscalía de Estado, y Natalia es fiscal en El Calafate. Por ello, Cristina Kirchner, se ha convertido en sostén de la gestión de su cuñada. El circulo íntimo se completa con Carlos Zannini, el ex hombre fuerte del gobierno, nombrado director en el Banco Santa Cruz, que también visita la gobernación con frecuencia. En estos días, varios falsos rumores circularon en El Calafate. Desde reservas a nombre de la ex presidenta en vuelos de línea para viajar a Buenos Aires que después nunca se realizaron, hasta una ficticia internación en el hospital de alta complejidad de El Calafate, que nunca existió. Quizás, rehenes de la psicosis que generó la detención de Lázaro Báez, las redes explotaron el viernes a la noche afirmando allanamientos en la casa de la ex presidenta en El Calafate. Finalmente no ocurrieron, hasta ahora.