Procesados con sello rojoPor Héctor Barabino.- No están todos, pero tampoco sobra ninguno. Todos los de la foto formaron parte de la cadena de corrupción que asoló Santa Cruz en los últimos años, especialmente desde 2003 hasta ahora. Una foto que jamás imaginábamos ver algún día, la de los procesados por el juez Julián Ercolini por corrupción en la obra pública, y con la ex presidenta Cristina Fernández a la cabeza. Como tampoco imaginamos ver a Jaime, López, o Lázaro Báez, presos. Es que nos desacostumbramos a una justicia que trabaje, que reciba denuncias, que investigue, y que emita un fallo, para el lado que sea. En Santa Cruz nunca lo vimos, si hasta llegamos a creer que un juez era un señor respetable porque tenía poder, cobraba mucho dinero, y andaba por la vida con un aura de intocable porque «trabajaba en cosas importantes», y «decidía sobre la vida y la libertad de las personas». Cristina, De Vido, Santibáñez, Villafañe, Garro, López, Kirchner, quienes según el juez Ercolini se asociaron a Báez, para llenarse los bolsillos a costa de la obra pública, no son de otro planeta, son nuestros. Vecinos en principio, conocidos en muchos casos, amigos de algunos, gente con la que compartimos desde la cola del supermercado hasta la fiesta de egresados de quinto año. No es que acá eran buenos, honestos, y trabajadores y cuando saltaron al poder nacional se corrompieron. No, son los mismos. Pasa que los que no son buenos, honestos, y trabajadores en Santa Cruz son los jueces. Nuestros jueces. Los de la servilleta de Zannini, los parientes de los gobernantes y los funcionarios, los candidatos a jueces amigos del Consejo de la Magistratura que salen primeros en los exámenes habiendo llegado terceros y el poder los convierte en jueces. Porque kirchnerismo es también jueces corruptos, medios de prensa cómplices, votantes ciegos, y ventajeros a costa del Estado. Los rostros que acompañan la imagen de estas líneas son solo la parte de adelante de la selfie, los de atrás no se alcanzan a ver porque no entraron en el cuadro, pero están. Son los que se enriquecieron por abajo, los palos blancos, los que transaron «por derecha» con los que robaron por izquierda, esos que todos conocemos. Todos los que quisimos enterarnos, y ver lo evidente. El procesamiento que dictó el juez Ercolini, es solo una etapa de un proceso judicial que investiga corrupción. Ahora los acusados tendrán derecho a defensa y algún día, ojalá pronto para el bien de todos, el juez dictará sentencia. Mientras tanto, el álbum de fotografías nos refresca la memoria y muchas de las causas de los males que aquejan a la Santa Cruz de estos tiempos, quebrada, vaciada institucionalmente, y lo peor, hundida en la desazón de haber alcanzado la gloria, y hallarnos con las manos vacías preguntándonos por dónde y cómo comenzar de nuevo. Más allá de lo que resuelva Ercolini.