RÍO GALLEGOS.- «El Caso Sosa», se convirtió en un emblema de lo que significa el avasallamiento del Poder Judicial por parte de un gobierno que derribó todos los límites de la independencia republicana. Se inició en 1995 cuando  el entonces procurador general de justicia de la provincia, Eduardo Sosa, fue desplazado del cargo por el entonces gobernador Néstor Kirchner,  cuando investigaba un presunto delito en la contratación de abogados para reclamar ante la Nación deudas por regalías petrolíferas mal liquidadas. Sosa inició un largo peregrinaje que llegó hasta la Corte Suprema de Justicia. Las reiteradas órdenes de reponerlo en el cargo nunca se cumplieron. Durante esos años de batallas judiciales, el sub-procurador de la provincia de Buenos Aires le sintetizó su causa en una frase «quemar todo un bosque para matar una hormiga», una metáfora donde el bosque era la independencia judicial y el principio de división de poderes y Sosa,  ocupaba el rol del simpático insecto. Esa figura de fábula, inspiró al dr Sosa a escribir sus propias vivencias de aquel atropello que lo tuvo como protagonista y víctima. «Santa Cruz era una fiesta de promesas y esa mancha pasaba desapercibida para una gran mayoría de la opinión pública. Había sin embargo excepciones», detalla el ex procurador en su texto El bosque y la hormiga. El texto completo
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