EL CALAFATE.- «Temo por mi vida y la de mi familia», manifestó Facundo Gómez, en una denuncia que radicó en la Comisaría Primera donde está alojado luego que un interno lo amenazara con «partirle la cabeza». Según Gómez, uno de los tres detenidos en la causa que investiga el crimen de Fabián Gutiérrez, la amenaza se produjo luego que él denunciara que otro detenido lo había golpeado el día anterio.

Facundo Gómez Chávez, uno de los tres detenidos en el marco de la causa que investiga el crimen del Fabián Gutiérrez ocurrido aquí hace un mes y medio, denunció en la Comisaría Primera donde está alojado, que otro detenido lo había agredido físicamente provocándole lesiones leves.

El hecho ocurrió el sábado 15 de agosto, lo que provocó que luego que radicara la denucna un segundo detenido, lo amenazara diciéndole, «Te voy a partir la gorra, acá o afuera, conozco a tu familia», contó Gómez. Este segundo episodio, también denunciado por Gómez, sucedió a las 23:30 horas del domingo 16 de agosto.

Gómez mencionó en su denuncia que al momento del incidente se encontraba presente el cabo Cuarto, a quien la persona que lo amenazaba le dijo: «llevátelo porque si lo dejás acá adentro le parto la cabeza».

Cuando el oficial que le tomó la denuncia le presguntó si la persona que lo amenazó portaba algún elemento para intimidarlo, Gómez respondió: «no, fue verbal y gestual».

Expuso que desde que está detenido, el 03 de julio, «siempre hacía alusión a que me partiría la cabeza si yo en algún momento hablaba sobre las cosas que pasan en los calabozos».

Cuando le preguntaron si se siente intimidado por las amenazas, manifestó, «si, temo por mi vida y la de mi familia».

Según trascendió, la familia a través de sus abogados pediría el traslado del joven a otra dependencia policial, que en El Calafate podría ser la Comisaría Segunda donde está detenido Facundo Zaeta, otro de los implicados en el crimen del exsecretario presidencial.

Zaeta lo acusa de haber sido el autor material e intelectual del crimen, imputación que Gómez niega asegurando que fue Zaeta quien golpeó a Gutiérrez hasta darle muerte ahorcándolo con una venda deportiva.

La marcha de la causa

La causa, que se tramita en el juzgado de Instrucción N°1 de El Calafate, a cargo del juez Carlos Narvarte y la fiscal Natalia Mercado, está en plena etapa investigativa. La semana pasada se secuestró una camioneta Ram, propiedad de Martín Gómez, padre de Facundo, a raíz de que un testigo aseguró haberla visto la noche del crimen de Gutiérrez cerca de la vivienda de calle Perkic adonde residía la víctima y fue atacado.

Entre otros interrogantes que quedan aún por dilucidar, se mencionan, quién o quiénes trasladaron el cuerpo de Gutiérrez desde el baño de la vivienda de calle Mancilla adonde fue dejado por Zaeta, y Pedro Monzón, hasta el fondo del predio, unos treinta metros, donde finalmente fue hallada la víctima y oculta bajo un montículo de tierra.

¿Cómo es que el celular de Facundo Gómez fue geolocalizado en el paraje Charles Fhur, a 35 kilómetros de la ciudad la madrugada del viernes 03 de julio, horas después de cuando supuestamente sucedió el crimen?.

El juez deberá corroborar si es cierto que el celular de Gutiérrez llegó a Gendarmería para ser periciado pero adentro de un sobre roto, y si el aparato fue manipulado con fines de destruir pruebas.

¿Había dinero, en pesos y/o dólares, dentro de un cofre que fue visualizado por un testigo en la camioneta de Gutiérrez y que aparentemente había sido sustraído de la casa del exsecretario presidencial.

¿Las camionetas que se comercializaban en la agencia de la familia Gómez, eran de Gutiérrez? ¿El dinero que supuestamente buscaban los autores del crimen en la casa del exsecretario presidencial, era «dinero de la corrupción», como declaró Zaeta que le dijo Gómez?

El fiscal Carlos Stornelli, pidió al juzgado porteño que investiga la causa de los cuadernos, que pida copia de las declaraciones de Zaeta ante el juez Narvarte, y que de ser necesario lo cite a Zaeta a declarar para ratificar y eventualmente ampliar sus dichos.

Y por último, ¿existió la participación de uno o más implicados en el hecho además de los cuatro jóvenes procesados, como sospechan los abogados de la querella?

Interrogantes que probablemente, a medida que vayan respondiéndose, abrirán nuevas instancias en la investigación de un crimen que sacudió a la comunidad de la villa turística por el conocimiento público de los protagonistas, y porque parecía que tanto el móvil como sus autores estaban identificados desde el principio.

Hoy da la sensación que aún falta mucho camino por recorrer para llegar a la verdad.