Cartel Maxi en Acto OficialPor Héctor Barabino.- A esta altura ya está claro que el dinero cuyo origen espúreo está investigando el Juez Casanello es producto del pago  de sobreprecios en obras públicas que luego los empresrios favorecidos retornaban a los bolsillos del funcionario cómplice. Todos felices. «Hacían caja y después ese dinero lo utilizaban para hacer proselitismo», palabras más o menos, confesó ayer en tribunales el valijero Leonardo Fariña. Los aludidos dirán, «lo dice para salvarse él bajo el amparo de la figura del arrepentido».  Es probable, de todos modos la verdad no la tienen ni Fariña ni los funcionarios involucrados, sino el Juez. Y en todo caso Fariña fue condescendiente, debió decir, «ese dinero lo utilizaban para hacer proselitismo, en el mejor de los casos«, porque el objeto principal de la plata convertida en coimas, es el enriquecimiento del funcionario, es el pecado original. Un funcionario que se enriquece espontáneamente es un candidato poderoso en cada elección, lo compra todo: cartelería multicolor,  locales de campaña en el centro,  promotoras, punteros bien equipados en cada barrio, remises para trasladar votantes, votantes, está todo pago. Con la valija de Fariña.