Javier Perez GallartPor Javier Pérez Gallart* En épocas de Néstor Kirchner, primero en el municipio, luego en la provincia y por último en la Nación, cuando se quería fustigar a la oposición por su pretendida irresponsabilidad en las recurrentes crisis políticas, el ex presidente señalaba que parecían “paracaidistas húngaros”. Se suponía que la analogía, en términos políticos, hacía referencia al extravío de los políticos de la oposición que no sabían dónde estaban parados en el marco de la realidad, o que habían llegado ayer al mundo (el que sí era visto de manera estratégica Néstor Kirchner). Varios fuimos los que nos preguntamos de dónde salía esta extraña referencia. En lo personal, nunca lo pude desentrañar. Pero sí leí, cuando Kirchner ya estaba en la presidencia, una nota del fallecido “Pepe” Eliaschev en la que éste se hizo la misma pregunta y trazó una pequeña historia sobre aquellos paracaidistas, aunque sin poder tampoco dilucidar el uso presidencial de esta curiosa frase. Así decía el recordado periodista: “… en 1938 cuando el ministerio húngaro de Defensa creó una fuerza de infantería aerotransportada llamada «Ejtoernyos» (paracaidistas). La base fue establecida en Szent Endre, una isla en el río Danubio, cerca de Budapest, la bella capital de esta milenaria nación. Esta unidad especial de elite hizo muchos lanzamientos con equipos provenientes de la Primera Guerra Mundial, incluyendo los aviones italianos Caproni 101. Más tarde, en 1939, el ejército húngaro desarrolló sus propios recursos, y actualizaron su fuerza aérea con aviones italianos Savoia-Marchetti SM-75 y otros aparatos modernos. Enseguida sobrevino la Guerra. No resulta sencillo entender de dónde deriva esta frase («como si fuesen paracaidistas húngaros») que el Presidente ya utilizó varias veces y tiene un desagradable y evidente tono peyorativo, toda vez que Hungría sufrió, y mucho, sobre todo durante la guerra desatada por Hitler, pero también después, con las penurias suscitadas por el régimen stalinista».  (http://prensa.cancilleria.gov.ar/noticia.php?id=11263595) Hoy vemos en Santa Cruz a funcionarios que desconocen la realidad de la provincia y de sus municipios y que tratan de imponer normas al margen del contexto social y político. Deambulan como zombies, ciegos y sin rumbo. O, lo que es peor, transitan sin ver el borde del abismo. Medidas políticas como el endeudamiento de la provincia en diez mil millones de pesos, el aumento de los ingresos brutos en los consumos esenciales de la población, las negociaciones paritarias en las que el Ejecutivo expresa su falta de voluntad de realizar oferta salariales serias, o la falta de gestión para mejorar la infraestructura, son todas muestras de este extravío. Esta semana, Alicia Kirchner, Pablo González, Claudia Garcia, Matías Mazú y el resto de los voceros del gobierno, se encontraban sin respuestas ante una oposición que les planteaba la necesidad de saber cuál sería el destino de los fondos del crédito que venía atado al acuerdo del 15% de devolución a la provincia y cómo sería el control del mismo. Ante esto, no tenían respuesta. Deberían empezar a tomar nota de que la oposición no está para calentar las bancas sino para cuestionar, dialogar, recibir respuestas y, si corresponde, consensuar. De lo contrario, van a seguir pareciendo ‘paracaidistas húngaros’. *Por el Dr. Javier Pérez Gallart (Presidente de Encuentro Ciudadano).