Marce* Por Marcelo Cepernic.- Meses atrás Ana María fue al gimnasio del Boxing a buscar un nieto. En el estacionamiento le abolló levemente un guardabarro a otro auto. Ya estaba oscuro. Le puso en el limpiaparabrisas una notita con su nombre y el teléfono, advirtiéndole del choque. El hombre resultó ser uno de los profe de gimnasia de nuestros nietos. Cuando nos avisó el importe de la reparación, se lo abonamos. Años atrás un querido amigo que ya no está entre nosotros, Tito Durán y su esposa Cristina vinieron a cenar a nuestra casa. Tito tenía una vieja estanciera IKA. Fierro puro. Cuando se iba salió marcha atrás y abolló el auto del vecino de enfrente, Ricardo Castro, casado con la Pola Grzegorczyk. Tito hizo de tripas corazón y le fue a tocar el timbre. El auto que chocó tenía una semana de estrenado. Era para morirse. Nuestros vecinos, muy educados, se tragaron las puteadas que seguramente luego le dedicaron puertas adentro. Tito se hizo cargo de la reparación. Ayer, Carlos Zannini dio marcha atrás y le chocó el auto a Karina Taberne, la periodista. Y se rajó. Por suerte, Karina atinó a seguirlo, le dio alcance y le exigió que se hiciera cargo. «….No me di cuenta…..» – mintió Zannini – «….Ya le enviaré a alguien que se ponga en contacto….» respondió. Tres anécdotas de pueblo. Tres historias sin importancia. Pero encierran un significado. Hay personas que se hacen cargo de las consecuencias de sus actos, que son capaces de asumir la responsabilidad, y que respetan a su prójimo intentando reparar algún daño involuntario, son personas y ciudadanos de bien. Y otras que son ………..son como Zannini.