Plata suciaPor Héctor Barabino.- La justicia inhibió cuentas y embargó bienes por $5.200 millones de ex funcionarios y empresarios implicados en hechos de corrupción . Algunos de los investigados ya están presos, otros procesados, otros indagados, y muchos otros, -por el momento-, bajo sospecha de haber cometido delitos en perjuicio del estado. Ex funcionarios, y empresarios, partícipes necesarios. Para que haya corrupción estatal son necesarios en principio dos: el particular que cobra indebidamente, y el funcionario que paga indebidamente. En el caso de Lázaro Báez que ya lleva más de 100 días preso hay que recordar que no está detenido por hechos de corrupción sino porque un juez entendió que existe la posibilidad de que se escape mientras se investiga el origen de su fabulosa riqueza. De comprobarse que los miles de millones que posee tanto él como su familia, fueron mal habidos y los acumuló estafando al estado, entonces se daría el caso del empresario condenado y en prisión por haber cobrado indebidamente obras que sobrefacturó, que cobró y no terminó, o que directamente facturó, cobró, y no hizo. En ese caso y una vez detectado el delito de estafa al erario público, haría falta luego identificar a el o los funcionarios que le pagaron dinero que no correpondía pagar. Porque Báez no se pagó solo, como tampoco se controló solo, ni se adjudicó las obras porque se le dio la gana. Hubo varios responsables durante el proceso de corrupción con la obra pública. Es allí donde aparecen, Nelson Periotti, como responsable de Vialidad, provincial primero y luego nacional; José López, Secretario de Obras Públicas, como su jefe directo el ex ministro Julio De Vido, ambos mandamases de la obra pública durante 25 años.  Y completa la escala jerárquica de responsabilidades, la ex presidente Cristina Fernández, entre los nombres más visibles. Una larga lista de ex secretarios privados, ilustres testaferros, ignotos palos blancos, parientes, jardineros, choferes, empleadas domésticas, conforman la base de la pirámide de la corrupción a quienes tarde o temprano los espera un incómodo destino judicial. La plata de la corrupción no paga Salud ni Educación Los 5.200 millones de pesos congelados por la Justicia, en su mayor parte involucran a Santa Cruz, a sus rutas y a funcionarios que viven en la provincia. El presupuesto de Santa Cruz es de 30 mil millones de pesos, y el déficit declarado es de $6.700 millones. El empréstito que va a tomar el gobierno y por el cual forzó una sesión que luego convalidó la justicia adicta, es de $10 mil millones. Para hacer frente a los aguinaldos «hacen falta 750 millones de pesos»,  insiste la gobernador Alicia Kirchner justificando el incumplimiento a sus deberes, y culpando a la oposición por el dinero que falta en las arcas públicas. Es la plata que no está. O está en los $5.200 millones de origen dudoso. Es dinero que falta en aguinaldos que generan reclamos que dejan sin Educación y sin Salud a Santa Cruz. La plata que no está en industrias que reactiven la economía provincial, y den trabajo genuino. Fondos que no están en las viviendas que sacan a las familias de los asentamientos; que faltan en las rutas pagadas al doble y que no se hicieron, y generan accidentes y muertos. Es plata sucia que está en los bolsillos de los millonarios espontáneos que no rinden cuentas a nadie. Menos si nadie les exige que rindan cuentas.