Emergencia Kirchner La OpinionEn diciembre de 1.991  el entonces flamante gobernador Néstor Kirchner decidió no pagarles los sueldos y aguinaldos a estatales activos y jubilados, y descontarles el 15% de sus salarios, con la excusa de haber recibido «una provincia en llamas». Su antecesor era el gobernador interino Héctor Marcelino García, con quien había pactado una transición tras la renuncia del vicegobernador a cargo del Ejecutivo, José Granero, que a su vez había sucedido a Ricardo Del Val, destituido a través de un juicio político. Si bien luego de unos meses el dinero retenido a los estatales fue devuelto con intereses, el impacto en la economía familiar que repercutió en la actividad comercial fue brutal. Hoy Alicia Kirchner no decretó ninguna medida que descuente sueldos o retenga remesas salariales, sin embargo el ajuste y los recortes en los ingresos de los estatales es más notable aún que el que aplicó su hermano en los comienzos de la era K. En la Santa Cruz de la abundancia, de la tierra que dio dos presidentes al país, donde el Frente para la Victoria tiene la suma del poder público, y  recibió ingresos extraordinarios que  difícilmente haya recibido otra provincia argentina, hoy no terminaron de cobrar sus sueldos varios sectores; la única paritaria convocada tuvo una oferta de 3% a los docentes, y tampoco pagó acuerdos firmados como los $1.500 prometidos a los gremios de la ex 591.  En este esquema la no solo la Educación está paralizada y sin ninguna señal de recuperación, ni ministro al frente de esa crucial cartera, tampoco funciona la salud pública, la obra social está vaciada y con servicios cortados por falta de pago, los empleados públicos no atienden las oficinas, y el servicio de justicia está paralizado porque el Tribunal Superior de Justicia no tiene plata para pagar los sueldos, ni voluntad de exigir los fondos a Economía. ¿Pretende Alicia Kirchner, acaparar un mes de salario para hacer un colchón que le permita afrontar el pago de sueldos y hasta otorgar un aumento «financiado» por el bolsillo de los propios trabajadores? Parece descabellado pero los antecedentes respaldan esta presunción. Y en la práctica el gobierno todos los meses se ahorra una porción de la partidas salariales, en sueldos que no paga, o aumentos que no llegan, dinero que queda depositado a interés en los circuitos bancarios los feriados largos, retenciones de ganancias que luego no paga a la Afip, cuotas de seguros de jubilados que tampoco deposita, entre otras pequeñas tajadas al bolsillo de los estatales.