U 15

La cárcel que parecía infranqueable

Por Mario Novak.-  “ El trabajo de parto ha empezado..el alumbramiento será a la medianoche..esperemos que no haya complicaciones”. Con esta frase , transmitida como mensaje en clave, Ramona Gonzalez Estevez, partera del Sanatorio Río Gallegos, se dio por enterada que el operativo fuga de la cúpula peronista había comenzado. Era un 17 de marzo de 1957 y esta española – que jugaría un rol destacado en esa evasión -sabía que se gestaba un episodio de gran impacto político en el confín de la Argentina. John William Cook, Jorge Antonio, Hector Cámpora, José Espejo, Pedro Gomis y Guillermo Patricio Kelly, abandonarían la Unidad Penitenciaria Nº 15 de Río Gallegos con destino a Magallanes, donde pedirían asilo político. La U-15, como se denominó desde antaño a la cárcel local, se había transformado en un hervidero de dirigentes de gran poder político y también económico, toda vez que allí había sido trasladado Jorge Antonio, el financista emblema del peronismo. En el pueblo se sabía que algo se cocinaba…” algo se está armando decían los propios vecinos..peronistas y antiperonistas. Era , si se quiere, la fuga más anunciada. Hasta el propio Servicio Penitenciario Nacional había alertado en una circular sobre la capacidad operativa y económica de la cúpula peronista. Los pasos previos, los traslados de presos desde Ushuaia y otras unidades carcelarias, daban la pauta que ello efectivamente sería así. Sólo faltaba ponerle fecha y nombres acerca de quienes se “piantarían”, como dijo Perón una vez conocida la noticia. El hollín del carbón y el olor penetrante a grasa ovina del frigorífico Swift le otorgaban a la cárcel una imagen deprimente. Desde los años más duros los obreros de la carne sentían que su próximo destino era la vecina U-15 cuando iniciaban sus reclamos sindicales. De hecho, sólo los separaba un alambrado. Río Gallegos tenía cerca de 20 mil habitantes y la efervescencia de la provincialización en ciernes de Santa Cruz mantenía ocupados a sus habitantes. Vecinos prominentes, ganaderos y abogados del foro local serían en poco tiempo quienes dictarían la constitución de la provincia más austral del continente. Ramona Estevez dejaría paso a Perla de la Vega, seudónimo que adoptó esta madrileña radicada desde pequeña en la Argentina hasta convertirse en una figura emblemática del peronismo. “Peronista, rabiosamente peronista, no reconocida en toda su dimensión”, diría luego Jorge Antonio sobre la partera que ayudó en la trama de la fuga. Decimos partera, pero hoy su función sería el equivalente a una licenciada en Obstetricia, ya que su formación profesional se concretó en la Universidad de La Plata. Su llegada a Río Gallegos algunos investigadores la atribuyen a una especie de exilio interior. Sin embargo, su compromiso social habría nacido cuando trabajo en los hogares de tránsito de la Fundación Eva Perón, en la calle Austria 2561, inaugurado el 14 de agosto de 1948. Este fue el último de los tres centros inaugurados en ese año. “Era como una casa de clase media alta con una estética de familia” recuerda Perla al evocar su tiempo en el Hogar. Anteriormente funcionaba en el lugar la Casa de Huérfanas, inaugurada por la Sociedad de Beneficencia en 1923. No sólo cambió la denominación de estos lugares sino también los fines y objetivos. La enfermera que  devino en periodista y poeta Llegada a esta capital, comenzó a trabajar en el Sanatorio Río Gallegos, donde uno de los propietarios, el Dr. Humberto Curci era además, médico de la U-15, cárcel donde se encontraban detenidos los líderes peronistas. Su participación más destacada consistió en obtener los medios y estudiar la logística para la evasión a Chile, acompañando a Manuel Araujo a Punta Arenas para obtener información sobre los movimientos de la Aduana y Gendarmería en los Pasos Fronterizos. Una vez concretada la evasión, Perla fue detenida, trasladada a Buenos Aires y permaneció en tal condición por espacio de nueve meses, corriendo igual suerte que varios de los participes y colaboradores de esta fuga. Su impulso, la iniciativa, y una personalidad de gran carácter la llevaron a avanzar en el periodismo y la escritura, donde tuviera una destacada actuación. Se recuerdan sus conceptos sobre el retorno de Perón que diera a conocer como corresponsal de la Radio y Televisión de Alemania: «La exposición de la primera parte de la conferencia de prensa de Perón dio una Imagen muy universal de la situación de la América latina. Perón es un estadista a nivel mundial. Está más allá de la anécdota personal. Los políticos argentinos no toman la debida distancia de la situación argentina con respecto a América latina. Se mueven todos con episodios políticos individuales. Con respecto a las preguntas, quedaron muchas en el tintero, y también quedaron respuestas. Yo creo que es indispensable que Perón hable y diga a todos los que por una cuestión de generación hemos oído una sola campana cuáles son las fuentes de información a las que debemos recurrir. Perón debe decir en qué fuentes debemos verificar los datos que él afirma y en qué fuentes debemos desmentir los datos de sus enemigos.» En el año 1994 publicó un libro de Poemas sobre el terremoto de San Juan, además de una recordada novela “El proceso no afecta su buen nombre”. Ejerció la actividad periodística en los Semanarios “ Primera Plana y “Mayoría”, además de ser corresponsal de la agencia oficial de Noticias Telam en Uruguay y Paraguay. Un 20 de noviembre de 2007 casi a la medianoche fallecía en la ciudad de Buenos Aires. Las expresiones de condolencia y recordatorios llegaron desde variados sectores políticos e intelectuales. Los artífices de la fuga Manuel Araujo: Socio del financista Jorge Antonio, instalado en Río Gallegos fue el encargado de armar la logística para concretar el escape a territorio chileno donde finalmente llegaron los evadidos de la U-15. Leonidas Moldes: Estanciero santacruceño, propietario de campos en la zona fronteriza con Chile. Se unió al grupo por simpatías, ya que había sido alumno universitario de John William Cook, considerado el más destacado del grupo evadido. Humberto Curci: Uno de los propietarios del Sanatorio Río Gallegos, junto a los doctores Gonzalez Landa y Ferrada. Era asimismo, médico de la cárcel. Atendió en numerosas ocasiones en la clínica, fuera del ámbito carcelario a Jorge Antonio y en algunas a Cámpora, por lo cual se sospechaba del armado de la fuga. Proveyó el vehículo en el utilizado en la huida. Había sido expulsado del Partido Peronista en 1956 y se afilio al Partido Conservador Popular. Su defensa judicial la ejerció el Dr. Horacio Agulla, finalmente consagrado Convencional Constituyente en la provincialización de Santa Cruz, por esa agrupación política. Hector Naya: Cuñado de Jorge Antonio, encargado de realizar las tramitaciones familiares, instalado en Río Gallegos, al igual que Araujo fue central en la fuga peronista.