17350932_10211775702255416_1573847743_nPor Mario Novak.- La fuga de los más destacados dirigentes peronistas encarcelados luego del golpe de la Revolución Libertadora provocó un gran impacto, desde lo noticioso hasta lo político y sus consecuencias comenzaron a advertirse en los días posteriores. En la madrugada del día 18 de marzo de 1957, los seis presos con un guardia como rehén huyen de la Unidad Penitenciaria Nº 15, de Río Gallegos rumbo a Magallanes, en la vecina República de Chile. La antigua traza de la ruta a Punta Arenas, que atravesaba una serie de estancias de la zona volcánica y su ingreso al poblado de San Gregorio, son descriptos en las memorias de uno de los evadidos: el financista Jorge Antonio. Héctor Cámpora, William Cook, Jorge Antonio, , Guillermo Patricio Kelly, José Espejo y Pedro Gomis, representaban ese amplio arco ideológico que ha tenido desde siempre el peronismo. Este episodio, la fuga, ha tenido mucho desarrollo no sólo en las noticias de los medios, también a nivel editorial y lo más trascendente es que ha marcado un hito en la historia peronista. “Fabulosa piantada”, dice Perón en una carta dirigida a Cook, ya en territorio chileno. Es el primer contacto del líder en el exilio a quien considera el dirigente más lúcido de aquellos detenidos en Río Gallegos. Sin embargo, la riqueza de este histórico episodio nos remite al rescate de personajes que formaron parte de esta trama, en papeles principales o secundarios. El sexto pasajero Desde los afiches de la búsqueda que lanza la Revolución Libertadora de los fugados de Río Gallegos, hasta los artículos que describen históricamente el escape peronista, son notorios los nombres de Cook, Cámpora, Jorge Antonio, Kelly – a quien los chilenos le otorgan la carátula de delincuente común – y Espejo, líder cegetista en el esplendor del gobierno de Perón, pero hay casi una omisión simulada de uno de ellos. El sexto pasajero rumbo a Chile se llama Pedro Andrés José Gomis, diputado del Partido Peronista, electo en 1952 y cuyo mandato se vió truncado por la “Libertadora”, en 1955. Gomis, recordado en apuntes históricos y en su propio gremio – el petrolero- se inició en la lucha sindical en el nacimiento del peronismo. 17354793_10211775705455496_170034198_nHombre de Ensenada, desde muy joven luchó por la conducción del sindicato de los trabajadores petroleros, desde la YPF estatal y con pocos años de vida. No le fue fácil esta tarea, pero tuvo un aliado: el tiempo político y social que se iniciaba con el líder del siglo: Juan Domingo Perón. Eran tiempos donde nacía el peronismo enraizando los sectores gremiales más variados. El gremio petrolero había nacido bajo la conducción de Herminio Vallina, un comunista como muchos otros que juntos a los socialistas y anarcos, formaron los sindicatos y dictaron los propios estatutos. En la vecina Berisso, los obreros de los frigoríficos seguían con una fé ciega al líder gremial de esos tiempos y quien dice ser el autor de la mayor movilización obrera en octubre del 45. Cipriano Reyes se llamaba y cobraría trascendencia luego en el gremialismo, la política y la cárcel donde finalmente lo depositó su enfrentamiento con Perón. Pero llegó el día 17 y con él, una marea humana marcha sobre la capital argentina. Anti-peronismo..? error de cálculo..? ser apolítico..? ..Ese fue el gran error que Humberto Vallina cometió y se lo cobraron en una asamblea autoconvocada, que lo destituyó nombrando en su lugar a Pedro José Andrés Gomis como nuevo secretario general. Gomis, con la ventaja del proceso aglutinador del peronismo en el poder, no sólo busco consolidar el liderazgo en su lugar, Ensenada, sino que avanzó en la integración de la Federación de sindicatos petroleros, esto es el SUPE que hemos conocido, construido en todo el país sobre la base de la YPF estatal. La bancada de diputados del Partido Peronista lo recibió como integrante en las elecciones de 1952 con esa máxima de distribución por ramas que el peronismo tenía: política, gremial y femenina. La Revolución Libertadora lo procesó y condenó por el delito de traición a la Patria, por haber conferido la suma del poder público al Poder Ejecutivo y consentido la concesión a éste de facultades extraordinarias, art. 20 de la Constitución – actualmente 29 luego de la Reforma de 1999.- Esta condena acompañada de un embargo de 150 mil pesos moneda nacional, lo depositó en Río Gallegos donde formaría parte del sexteto evadido. Su permanencia en Chile, el retorno al país y las elecciones donde el desarrollismo se impone con el apoyo de Perón formaron parte de un tiempo vertiginoso. Tan vertiginoso como su declive. Encumbrado por la llegada del peronismo al poder, señalan los testimonios gremiales que su caída obedeció a la adhesión al “integracionismo”, esa doctrina de buscar una pata gremial que han soñado los gobiernos no peronistas. La negociación de los contratos petroleros y la apertura de nuevas áreas y yacimientos y sus continuas visitas a Olivos fueron el principio del fin para Gomis, cuya estrella se apagó en lo político y gremial. Es notorio como años más tarde sucedía algo similar con la política privatizadora de Carlos Menem y la comprensión –cuando no adhesión de Diego Ibañez desde la Federación SUPE. Su deceso se produjo en el año 1989, cuando comenzaba el desguace de la otrora petrolera de bandera. Un aviso fúnebre del diario El Día de la Plata, lo recuerda como un hombre que vivió respetando sus convicciones. Sin dudas una figura para considerar como parte de la una historia latente en Río Gallegos y el país: la fuga peronista.