Afiche de la injusticia
Por Héctor Barabino.- En Santa Cruz no es novedad que los sueldos de los jueces son absolutamente desproporcionados respecto de los salarios que perciben el resto de los estatales. Por cada sueldo que cobra la gobernadora una jueza del Tribunal Superior embolsa 3, 4, y hasta 5 sueldos. Cada 30 días un juez de Santa Cruz ingresa a su patrimonio, el equivalente a 6 sueldos de los que cobra un médico, 10 de un maestro, 17 salarios de un empleado medio de la ex 591, y a 17 sueldos de preceptores, por poner solo algunos casos. Solamente los cuatro jueces vocales del TSJ le cuestan al estado cerca de un millón de pesos mensuales, es decir, unos 12 millones por año. Sueldos supremos. El hecho de que además no paguen impuesto a las ganancias como está obligado a pagar un maestro o un jubilado torna más obsceno el privilegio. Lo dicho, no es novedad en nuestra provincia que los magistrados perciben sumas exhorbitantes comparadas con el resto de los mortales dependientes del erario público. Lo que provoca malestar en el caso de los jueces supremos es que ninguno llegó a ocupar el cargo por idoneidad, sino por fidelidad al kirchnerismo. Que no imparten justicia, sino por el contrario, la escamotean. La paralizan, la dirigen para el lado del mal. ¿Molestaría tanto conocer cuánto gana un juez si no fuera porque sabemos por qué llegaron? Que Mariani lo hizo por orden de Kirchner, Paula Ludueña porque es la hija del «Comandante», viejo caudillo peronista que le abrió las puertas a Kirchner en Caleta Olivia, y que Alicia Mercau fue ascendida porque es «del palo» y porque hizo justicia con el compañero Varizat. ¿Molestaría que un juez gane 200 o 300 lucas, si alguna vez levantaran las nalgas de sus asientos para ver que pasa afuera de sus despachos, y se dispusieran a hacer justicia en serio? Por ejemplo ordenándole a la gobernadora a que le pague a los jubilados que están en la calle hace 17 días reclamando por sus derechos. O mandándolo adonde corresponde al fiscal de Estado que los carajea rechazándole la intimación que envió el Tribunal Superior a Economía para que le envíe los fondos que «son» del Poder Judicial. El asunto no es cuánto cobran los jueces supremos de Santa Cruz, sino que son ineficientes, cómplices, y caros.