Captura de pantalla 2017-08-31 a la(s) 17.11.34Por Gaby Mestelán.- Estamos en tiempos difíciles y sobre todo duros, donde la reacción antecede al análisis y donde los posicionamientos no admiten ni tiempos ni espacios para una reflexión más profunda pero sobre todo no dan lugar a una reflexión compartida. Un tiempo en que rápidamente se desdibujan las cuestiones esenciales porque van apareciendo muchas otras que nos llevan a otras discusiones que tenemos pendientes como sociedad. Y lo esencial hoy es la pregunta ¿dónde está Santiago Maldonado? Lo que no significa que dejemos de preguntar dónde están Julio López, María Cash, Marita Verón y tantas otras personas desaparecidas en democracia. Lo cierto es que desde el 1° de agosto no aparece Santiago Maldonado y la otra certeza es que quien tiene la responsabilidad de encontrarlo es el estado, gobierne quien gobierne. El Estado es quien debe garantizar la vida de todas las personas. Además la desaparición de Santiago Maldonado se dio en circunstancias en que se realizaba un procedimiento del que participaba una fuerza federal. Es por eso que pedimos al estado nacional que lo encuentre. El esclarecimiento de los hechos le corresponde a la Justicia. Encontrarlo le corresponde al Gobierno. Y pedir por él y porque aparezca vivo es lo que queremos y sentimos todos los argentinos. » Se suscitó también un debate mediático respecto a si el tema debe o no hablarse en las escuelas. Este tema como todos los temas que acontecen en una sociedad debieran tratarse con naturalidad en la escuela, porque nos guste o no, la realidad entra con los alumnos, entra con los maestros…como entra la vida Creo que hay que hablar de Santiago Maldonado en las escuelas de manera prudente y adecuada, respetando en principio, lo que la propia familia ha pedido a través de una carta clara y contundente. En este sentido cuestiono a CETERA que obró de manera tan sesgada como muchos medios de comunicación. A los medios no los voy a cuestionar ya que sabemos que cada uno tiene una línea editorial a la que uno puede adherir o no, pero la escuela no es un medio de comunicación. La escuela es la institución social en la que un niño, una niña, un adolescente tiene que aprender a pensar con libertad a construir sus propias opiniones, lo que implica que la información que le llegue sea amplia y veraz. La educación es un acto político no un acto partidario. Cada maestro tiene un posicionamiento político como lo tienen los padres y los vecinos del barrio donde esté situada cada escuela. Un posicionamiento político es una manera de mirar la vida y de pararse en ella, y por respeto a sus alumnos esto debe estar explicitado. Una cosa es explicitar desde dónde uno mira la realidad y otra es bajar línea, lo primero es respeto, lo segundo manipulación. Una cosa es decir “yo creo”, “yo pienso esto” y otra muy distinta es darle a la opinión personal rango de verdad o dogma. Lo que no debe hacer la escuela es “bajar línea” debe ayudar a que cada alumno encuentre sus propias palabras, construya sus propias opiniones, cimiente su pensamiento crítico. La educación es un proceso de emancipación no de esclavitud, un camino de libertad no de domesticación, una apuesta al respeto no a la manipulación disfrazada en cartillas como las de CTERA. Otro tema que tendríamos que abordar como sociedad y en las escuelas es el inesperado nivel de intolerancia y de prejuicios que se ha develado. Volvió a aparecer un doloroso e injusto resabio de la dictadura, minimizar lo sucedido apelando al “algo habrá hecho” o “en algo raro andaría”. Muy lamentables y tristes también las consideraciones despectivas, descalificadoras, hasta insultantes, en algunas opiniones, acerca de los pueblos originarios, sus acervos culturales, sus identidades, cuestionando sus legítimos y avasallados derechos. Y entre tantos debates se nos pierde Santiago Maldonado… Que el kirchnerismo pretenda portar la bandera de su búsqueda es probablemente el elemento que más distorsione la claridad y contundencia del reclamo. Primero porque ni nombran y menos reconocen que no encontró a Julio López, a quién por lo menos no protegió como debiera haber hecho en su momento. El kirchnerismo sale en defensa de los pueblos originarios, en este caso el pueblo Mapuche, pero consintió durante todos los años en que fue gobierno, las aberraciones sufridas por la comunidad Wichi en Formosa a manos de Gildo Insfran. El kirchnerismo no dice ni se hace cargo de que la comunidad Quom Primavera estuvo acampando 7 meses pidiendo sus tierras frente a la Casa Rosada y que fueron desalojados por la Gendarmería y la Cámpora y que terminaron llevando su reclamo a la Avenida de mayo y 9 de Julio. El kirchnerismo es quien puso y sostuvo a Milani como Comandante en Jefe del Ejército y quien creó el proyecto X…. Evidentemente el kirchnerismo quiere portar banderas que no tuvo suficientemente enarboladas mientras gobernó y que por eso nos generan irritación e indignación. Aun comprendiendo este sentir, creo que es fundamental que no nos corramos de la defensa inclaudicable e irrenunciable del valor de la vida, de cada vida, de toda vida, y que, desde el 1° de agosto tiene un nombre: Santiago Maldonado. Que el cinismo del kirchnerismo no nos nuble la mirada, que la mentira de su relato no nos impida ver más allá, que su manipulación descarada no nos vuelva iguales. No permitamos que nada ni nadie nos arrebate todo lo que, con profundo dolor, aprendimos como sociedad. Queremos que Santiago Maldonado aparezca con vida! *Docente y diputada provincial Encuentro Ciudadano